viernes, 9 de enero de 2009

Cuando...

A veces pienso, en qué va a pasar cuando sea viejo.

Todo mundo me dice: "¡eres muy joven! ¡No tienes que pensar en eso!" -- La verdad es que ya no soy tan joven. Y supongo que debería pensar en eso, por que es inevitable que un día suceda.
Lo pienso, por que veo a mis padres. A los padres de mis amigos. A mis familiares, que tenían la edad que ahora tengo, en mi niñez.

Pienso en mis padres, que ahora ya están mayores. Me preocupa que ellos no tengan la seguridad que sus padres tuvieron, cuando tenían su edad. Por lo mismo, también algunas veces, como ahora, me preocupa qué va a pasar cuando yo sea cuando haya llegado a esa edad. Y no me refiero al sentido económico. Mientras tenga una cabeza que me funcione y dos manos para teclear (o la derecha para escribir) no me faltará qué comer o con qué abrigarme. Llevo más de una década haciéndolo y eso no es a lo que temo. La pobreza no me asusta tampoco: nunca he sido realmente rico (en dinero) y nunca me he muerto de hambre, tampoco.

En lo que pienso es, ¿quién estará ahí cuando ya no importe?

Me alivia que mis padres sigan juntos, después de tantos años. Supongo que es algo que da esperanza; no lo sé. Yo estoy lejos -- pero estoy lejos por que tenía que estarlo. Era parte de todo, de un plan no escrito. Estoy donde mi felicidad está. Yo no quiero irme de Gijón a ninguna otra parte, ni a Madrid, ni a Barcelona, ni a Nueva York, ni a Londres. Esta es mi ciudad. Ella me eligió hace casi cinco años (los proverbiales cinco años que decía García Lorca... ¡qué rápido pasan!) que vine por primera vez y hace casi dos que me adoptó en su seno. Es mi ciudad, es mi casa. Aquí vivo, aunque viva solo (bueno, ahora tengo a la Audrey, pero no me es eterna. También estoy consciente de ello).

Por favor, no se alarmen, no se aparten de la pantalla con miedo o con resquemor, o con inquina. No se interprete esto como un brote de melancolía. De hecho, estoy muy bien, no tengo ningún apuro apremiante ni nada por el estilo: la perrita y yo estamos muy bien y abrigados. Es sólo que pienso en otros días. ¿Dónde estaré? ¿Y cómo?

Mis padres, como dije, están juntos. Y tienen a mi hermana cerca. Y no es lo único que tienen (mi madre, en particular, ha sabido cultivar muchos cariños y sé que no estará sola jamás, ni aún si le llegara a faltar algún día mi papá) -- hay amistades, primos, muchos primos. Eso me tranquiliza un poco en mi distancia, en mi atalaya desde donde a veces sólo veo las nubes.

No ha faltado quien me diga, ¡pues búscate una pareja! -- y no. No es la solución. No necesito una pareja. De hecho, ahora mismo que no tengo nada, puedo darme el lujo incluso de ser soberbio y decir (como cuando era niño y me rehusaba a comer huevo pasado por agua) categóricamente: no quiero una pareja. Tengo, ahora mismo, el abrigo que necesito -- de mi familia a la distancia (ahora que ya no tengo familia en España), de mis amigos, tengo el amor incondicional de mi chaparrita (¡hubieran visto el salto que pegó directo a mis brazos cuando fui por ella!) y el cariño de amigos que están en otras partes del globo, muchos de los cuáles no tienen que verme para saber que pienso en ellos.

Pero, ¿cuando sea viejo? ¿Qué voy a hacer? Luego pienso, claro, que es tonto que piense eso. Pero lo pienso, cuando las noches son muy largas y hace frío. Mi hermana tiene su familia. Mis amigos tienen sus familias y de ningún modo podría atreverme a invadir esos espacios. Supongo que en unos treinta años (cuando tenga la edad que ahora mi padre -- afortunado él, de tener una mujer como mi madre, y no lo digo por que sean mis padres- tiene) si llego, habré hecho algo con mi vida. Pero también es demasiado lejos, demasiado tiempo.

Ahora bien, mientras escribo, reflexiono. No quiero que piensen que lo escribo para hacerles chantaje, para que me digan "¡ay pobrecitoooo!", me den palmaditas en la cabeza y me digan que voy a estar bien (Ya estoy bien, de hecho, ya lo dije). No quiero que piensen que estoy tal vez de modo inconsciente, buscando apelar a la lástima, o crear culpa o mala conciencia en nadie. Por que tampoco, ¿eh? Escribo esto, porque es en lo que estoy pensando. Perdón, pero no lo hago por nada ni nadie en particular. Y me irrita tener que explicarlo mientras escribo, para que no salten luces rojas en ninguna parte cuando me lean.

Carajo, a veces no sé ni lo que estoy pensando. O si debería escribir, decir, lo que estoy pensando. O no. Pero luego es demasiado complicado. Y eso. Eso. Cuando sea viejo, voy a ser un viejito bien a toda madre, con un lenguaje complicado, que habrá visto muchas películas y leído muchos libros y que se sentará como lo hacen esos paisanos ahora, en una banca del muro a mirar el mar. Y si lo hago acompañado, bien. Y si estoy solo, bien también. Ultimadamente, yo elijo. Y esto es lo que elijo.

Cuando sea viejo, les cuento.

12 comentarios:

Demian900 dijo...

Es natural el temor a la vejez mientras estemos pendidos de nuestra personalidad pasajera. En este momento temporal del cuerpo (mas no del alma, que es eterna) pensamos melancólicamente en lo que perderemos (que ha de ser todo, indudablemente)y lo hacemos por desconcer neustra naturaleza fundamental: eternos, bienaventurados y llenos de conocimiento, según Krishna (Dios mismo) que habló la Bhagavad Gita hace 5,000 años. Así que anímate por que eres eterno. Yo ya no tengo padres y tengo un cuerpo relativamente joven (41). Y dada esta situación es por la que estoy intentando seguir una práctica y filosofías espirituales, por que la materia es efímera, mas no el alma. Te dejo el pensamiento que sigue, que es de un maestro espiritual del linaje que persigo. Lo demás es puro sentimentalismo ;)

You are the soul, but you are presently covered by two types of bodies: the gross body and the subtle body. The gross body is composed of earth, water, fire, air, and ether. And the subtle body is composed of mind, intelligence, and false ego. Beneath these two coverings is the actual self, the soul. The gross body is given up at the time of death when you accept another gross material body according to the state of your consciousness at the time of death. The subtle body goes with you birth after birth until you become completely free from its clutches and go back to the spiritual sky for reviving your original spiritual form. The gross body is given up at the end of each lifetime in exchange for a new gross body either as a human being, a plant, or an animal. And the subtle body travels with you through your millions of births until it is finally given up at the time of your spiritual emancipation.

Sankarshan Das Adhikari

Saludos desde México.

Anónimo dijo...

Miguel.... tenia tiempo que no te escribia y de verdad que me daria mucho gusto saber que te acuerdas de mi.

Comparto algunos de tus pensamientos y miedos. Y te felicito por plasmarlo tan nitidamente.

Si mal no recuerdo por tu edad aproximada (quizas un poco menos) le tuve mucho miedo a la muerte de mis seres queridos y bueno, como te acordaras despues de eso perdi a quien mas amaba. Eso me ha ayudado a entender que nada es eterno y a vivir con ello de la mejor manera posible.

Asi es , ahorita nosotros somos los fuertes, los productivos, los centros de muchas cosas. ¿Y que pasara cuando ya no sea asi y que normalmente viene acompañado de la vejez?... bueno, ya no me preocupa tanto, tendre la capacidad (espero) de adecuarme a ello y a imprimir en mi una nueva realidad.

Por ahora, SIEMPRE ES HOY.

Saludos y un abrazo desde Cancun.
Toño.

Contricanis dijo...

Hazle como yo: me voy a morir a los 60 años, cuando mi hijo ya sea adulto y no me necesite y antes de que mi vida sedentaria me cobre la factura.

Total: ya no escribí libro ni planté árbol. Ella no volverá. Y en una de esas los mayas tenían razón.

Anónimo dijo...

Yo sólo quiero comentar que: Me hace muy feliz que escribas lo que piensas!!!

Saludos Cane!

Patricia dijo...

Todos pensamos en qué va a pasar cuando seamos viejos. A mí también me pasa, y estos últimos tiempos más aún, obviamente. Sobre todo pasa, como decía Toño (hola!), porque uno aprende que nada es eterno, y que las cosas que uno daba por seguras no lo son.

Eso sí, no me parece mala tu idea de ser un viejito a toda madre. Lo que seguro serás es un viejito super interesante para charlar con él. Yo imagino a gente más joven hablando horas contigo...

Lo importante es elegir. Yo espero adecuarme, por supuesto, a dejar de ser como soy ahora, pero sobre todo espero ELEGIR lo que me pase.

Un abrazo!
Patricia

Paloma Zubieta López dijo...

Cuando seamos viejos, espero que podamos compartir algunas anécdotas de nuestros andares. Confío en que también seamos muy felices por el camino que elegimos cotidianamente, muchos besos de acá.

El Velvet de Cierto Pelo dijo...

Has condensado mis pensamientos, Miguel.
Nadie podría hacerlo mejor que tú.
El balcón de mi casa está muy de cerca de la playa donde vivo. Ahí pienso pasar mi vejez.
Estás invitado, Cane.

El Maya dijo...

Yo quiero que llegues a viejo, Miguel.

Y espero que seas el viejo que quieres ser.

Aun sin ser viejo, ya enriqueces un poquito mi vida, y te doy gracias por ello.

Te saluda un lector, con buena fe en este nuevo año. Y buenos deseos.

Miguel Cane dijo...

A todos,

Gracias. Gracias por leer, por comentar, por no juzgar.

Toño, por supuesto que siempre te tengo presente. Tú eres para mí un ejemplo de lo que es salir adelante. De lo que es vivir pese a la adversidad. No sé si yo hubiera podido reconstruirme (como tú pudiste) después de algo semejante. Por lo mismo es que no te olvido nunca y me alegra que, aún con tu nueva familia y tu nueva felicidad, te acerques y te acuerdes de éste.

Patricia. Ay, tú y yo este año. Pero somos más fuertes de lo que pensábamos, ¿no es verdad?

Paloma: bienvenida. No dejes de volver!

Gran O: No sé. ¿Será?

Velvet y Maya: Gracias. Gracias. También están invitados acá.

Ganzúas: Shanthi, Shanthi, Shanthi. Yo te agradezco el consuelo en momentos de la falta del mismo.

Anónimo: Sí. Lo peor que podría hacer es censurarme. Y no.

Gracias a todos.

Patricia dijo...

Miguel: parece que sí, somos más fuertes. En cuanto a mí, me sorprende; de tí no me sorprende tanto...

Un beso enorme
Patricia

Unicornio dijo...

Miguel y amables lectores:

Pero..., amigos, compañeros, camaradas de la vida y del siglo (y del ciberespacio, but of course!)....

¿Qué es ser viejo sino ya no tener sueños que emprender, viajes que soñar, ideas que cumplir???

¿Qué es ser joven sino ser impulsivamente irresponsable, altaneramente egoísta y soñadoramente inmortal???

He conocido chicos que piensan como ancianos: no tienen Esperanza, ni Entusiasmo por lo que hacen.

He conocido Bravos Ancianos que piensan como "Pubertos": viajan, se ríen y buscan quién del grupo conquistará a la guapa señora de la biblioteca, jijiji.

"Ahora que soy joven..."
"Siempre he sido un viejo..."

Y entonces querid@s colegas internautas... ¿no podríamos encontrarnos entre el Ahora y el Siempre y relatarnos nuestras mutuas aventuras antiguas (de jóvenes??) o presentes (de "viejos"??) mientras sentimos cómo la "Juventud" del espíritu nos llena de nuevo, como siempre que lo deseemos??

Con un juvenil saludo y un no menos avejentado abrazo, les manda todo su afecto,

el senil Unicornio... (después de 10,000 años, po's como que sí me siento más viejito, vieran ustedes, jejeje).

Dushka dijo...

Yo pienso en esto todo el tiempo. Deberiamos de hacer planes especificos. Por ejemplo, te invito a mi cena de 80 a#os.