lunes, 13 de abril de 2009

Entonces, ahora.


Mi primer amor no es quien se cree que es mi primer amor.

Es decir, y si me siguen, hay uno que cree que es (fue) mi primer amor, en mis años de prepartoria y de vez en cuando, en alguna reunión cuando coincidimos (sí, tenemos amigos comunes, pero nosotros, aunque él no lo cree así, no lo somos), y si se ha tomado alguna copita de más, le da por decirlo.

Pero no era él.

A la persona, al hoy hombre, que realmente le corresponde el título en mi vida de primer amor, lo conocí cuando él era un muchacho, a fines del verano de 1988, en la calle en que crecí (literalmente en la calle), una de esas tardes que pasábamos mis vecinos y yo -- lo más parecido a una "pandilla" que tuve, durante algún tiempo (pocos años, como cuatro), en mi tardía adolescencia-, oyendo música, jugando, haciendo planes a futuro, que entonces nos parecía tan lejano.

Él era mayor que yo, tres años, amigo de uno de mis vecinos, que entonces iba en preparatoria. No sé por qué razón me gustó; sólo ocurrió de repente, con una fuerza desproporcionada. Nunca había sentido algo semejante y fue -- el momento en sí- algo que me impactó, donde para todo el resto del universo, pudo ser algo simple, insignificante.

Pero yo recuerdo.

Recuerdo la luz de la tarde, el cielo blanco, la música que sonaba en la grabadora de Verónica (mi vecina de enfrente, entonces mi confidente, a la que no le revelé esto), la canción automáticamente remitiéndome al momento, siempre que la escucho: Head over heels, de Tears for Fears.

Incluso recuerdo el estribillo como algo simbólico, significativo:

Something happens and I'm head over heels

I never find out till I'm head over heels

Something happens and I'm head over heels

Ah don't take my heart

Don't break my heart

Don't don't don't throw it away.

Y él, en movimiento, con sudor en la frente (¡Un momento totalmente Mishima! -- véase Confesiones de una máscara), con la boca entreabierta, atrapando el balón y sin saber que yo existía, a unos metros, en una terraza ajena, descubriéndolo en mis catorce años, completamente confusos, con tantas cosas en mi contra que hoy no tienen absolutamente ninguna importancia, pero que en ese instante de mi vida son cruciales, definitivas, ominosas.

Y me enamoré de él, como seguramente ustedes se enamoraron antes, en otros momentos que tal vez fueron más perdurables.

Y lo amé.

Lo amé muchísimo, durante muchos meses. Y él se dio cuenta de que yo existía.

Esa es la cosa, ¿ven?Durante todo ese tiempo, entre él y yo se dio una especie de coqueteo ambiguo (de parte suya) y una especie de pánico paralizado (de parte mía), pero nunca pasó nada más; no pasaba de un juego de miradas sostenidas, innuendos, silencios.

Nos perdimos de vista por mucho tiempo. Lo adoraba desde lejos, pero mi adoración fue quedándose en un estante, mientras yo como persona iba creciendo y lo veía desde lejos.

Hace unos días, desperté recordando los dígitos de un número que memoricé hace veinte años y que no había marcado desde entonces. No sé qué esperaba cuando lo hice. Ni qué esperaba decirle a la voz que contestó.

No espero nada de esta tarde, cuando nos veamos (si es que nos vemos, toda cita es propensa a cancelarse).

He esperado veinte años para encontrar una especie de cerrazón para un capítulo ambiguo e irresuelto en mi vida.

Tal vez ahora sabré.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Y? ¿Por fin qué pasó?

Patricia dijo...

Que sea para bien, lo que sea que haya pasado.
Besos
P.

GAB dijo...

Que tal miguel, visito tu blog por primera vez, y me entero que estas de vuelta (al blog) que estas lejos, (en Mexico) y que te encuentras bien, y ese gusto de estar se refleja en lo que escribes, asi que te he visitado en buen momento. Bien que encuentras el momento para cerrar (o abrir) ese capitulo y no dejarlo como much@s otr@s (tus lectores), incluyendome, capitulos que se vuelven cadenas, que se vuelven lastres, y que olvidamos (intentamos) porque hay que vivir y seguir en el presente...
SALUD!!

Paloma Zubieta López dijo...

Celebro la valentía para cerrar capítulos del pasados y la voluntad de encontrar "fantasmas" de vidas pasadas... un beso deseándo que todo haya ido bien.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=5ygB7Q0LVZc

Unicornio dijo...

"Hay batallas para las que uno, sin saber, se prepara toda una vida. Cuando llegue el momento, lo sabrás. Tarde o temprano, libras la batalla de tu vida. Y sea cual fuere el resultado, la habrás librado bien, si tu ejército, Comandante, son tus amigos, así como las personas de bien que hayas tocado en tu vida".

Del Libro de los Consejos Unicornianos, con afecto, esperando que le sirva, de parte de un amigo...

Strategós Unicornis.

g. neidisch dijo...

Ok, entonces deduzco estás en México al momento de escribir esto.
No nos cuentes lo que sigue, es que... bueno, tú entiendes

:)

Un abrazo!