lunes, 1 de junio de 2009

Página abierta


Hacía mucho que no escribía por aquí.

Eso no quiere decir que no estuviera activo en la red -- aunque ojo, me resisto a aceptar eso de que Facebook killed the Blogging Star, que conste-. Es sólo que por un tiempo, me resistí a volver a este espacio, no tanto por mí, si no por quien me lee. Por ustedes.

Me explico.

La última entrada, que ustedes pueden ver aquí abajo, fechada el 29 de abril, sirvió para que -- mediante Google, claro, donde ustedes ponen mi nombre y el primer resultado es esta página- reapareciera en mi vida un personaje del que ya me había logrado olvidar prácticamente del todo, pero que reincide nuevamente: un cyberstalker, un cyberbully, un ciberabusador del que pensé, me había deshecho de una manera efectiva, pero por lo visto, no del todo.

No voy a decir su nombre (esto es lo que busca, que lo reconozca), pero esta pobre justificación para un ser humano existe y me conoce, no sólo virtualmente, también en persona (sí, uno comete errores, más aún cuando no tenemos noción de que una persona que tratamos socialmente, está afectado de sus facultades mentales de un modo aberrante) y durante varios años buscó -- por razones que sólo él entiende, en su cabeza enfebrecida- hacerme la vida difícil, tanto en el mundo virtual, como en el real.

Finalmente, hace un par de años creí que me había olvidado, que volcaría su desorden obsesivo-compulsivo en acciones más productivas, o que finalmente habría tenido éxito en provocarse una embolia. O algo, cualquier cosa que lo distrajera de ocuparse de mi existencia. Pero como el óxido, el moho o la podredumbre, trata de regresar y lo hizo mediante un mensaje personal al encontrar este blog, mismo que manoseó, como acostumbra hacer con todo lo que le pueda dar "información sobre sus enemigos".

Tras recibir el mensaje, reconozco que me inquietó: "...conque ya no estás en Gijón sino que ya regresó (sic) y está de intruso encajoso en casa de una Bettina. ¿En verdad viviste tanto en Gijón o fue un experimento para probarle al mundo que puedes sostener una mentira tanto tiempo, porque eres el gran escritor?

Fíjate que me dí cuenta de que si eres talentoso, manejador de vidas ajenas, mentiroso y tienes iniciativa, tu evidente fracaso profesional (con todo y los dos libros que ya publicaste) seguramente se debe a que no tienes un buen agente de representación.

Deberías de rogarme a ver si acepto representarte..."

Evidentemente, este sujeto está mal: le falta un tornillo, está pasando aceite, se le fue la cabra al monte, está, literalmente chiflado. Y me preocupó, por un momento ver que este blog es una página abierta, que es fácilmente localizable y que está expuesta a los ojos de cualquiera, hasta a los de los monstruos.

Pero ahora regreso y pienso que a ese fulano yo no le debo nada, y mucho menos, miedo. Así que decidí volver y seguir escribiendo. Y si va a leer, que lea. Y si va a bramar, que brame. Yo no te tengo miedo. Como dije: a tí no te debo nada, pendejo (busca el significado en el diccionario).

Mi gente es mi gente, y no tiene por qué tocarla. Me da asco que siquiera sepa que existen, pero si mi gente (ustedes) son parte de mí, no podría escribir sin tenerlos a ustedes para leer. Así que, si a ustedes no les importa que un patético y mitómano loser sexagenario, recluso entre cuatro paredes y un monitor, con delirios de grandeza, intransigencia y estupidez mezquina, lea lo mismo que escribo para ustedes, perfecto.

Ultimadamente, este blog, no lo escribo pensando en él.

Escribo para mí, y para los que quiero.
Lo demás, es irrelevante.

Volvemos, y por la puerta grande.

8 comentarios:

Pedro Bejarano dijo...

Como dice U2 en una canción homenaje a nuestro querido Lou Reed "Don't let the bastards grind you down"

Un abrazo

mo-NEEK-a dijo...

Nice to read you again.

humantree dijo...

Very nice indeed. Te he extrañado, desde el silencio propio de un lector como yo. Lo sabes. Welcome back!

Miguel Cane dijo...

Hola Peter, Hi Monica, Hola Sergio.

Nadie me va a intimidar. Punto.
Ese tiempo del terror ya se acabó. Hasta aquí llegó.

Gracias por leer.

M

El Velvet de Cierto Pelo dijo...

Es triste que un ser patético se esconda detrás de amenazas para sentirse importante.
No lo hagas importante, Miguel. Tus lectores te lo agradeceremos.
Saludos desde el istmo mexicano.

Patricia dijo...

Yo es que no lo puedo creer. Pero me parece que tu decisión es la mejor: si quiere leer que lea, si quiere bramar que brame y que reviente con viento fresco. Pura frustración lo de este tipo.

Te quiero mucho, y no porque sea "tu otro yo" como quiso la mente enferma alguna vez (reíte un poquito acá, sí?), te quiero porque sí. O no, porque te lo merecés.

Besos mil desde el Sur del Sur.
Patricia

Efrén dijo...

Estimado Miguel:

Haces bien. El timón de nuestras vidas corresponde llevarlo SÓLO a nosotros. A veces, en medio de una tempestad, como que se nos antoja dejarlo todo y permitir que los vientos nos lleven, total, no es culpa nuestra, ¿no?

Pero créeme, querido amigo: al final nos quedamos con la frustración de no haber hecho lo que realmente deseábamos. Es comprensible: el miedo, el hastío, el cansancio respecto a las situaciones nos hace reaccionar así.

Pero no hay modo de librarse de un elemento "patógeno" (i.e., algún sexagenario que "produce enfermedad"), mas que enfrentarlo y erradicarlo... o dejar que se extinga en su propia pila de desechos, de "excreciones mentales".

¿Mencioné alguna vez que era como acabar con un "pescado" en la playa? O dejas que se revuelque en la arena, hasta que perece, o bien lo rematas rápida y compasivamente con un golpe certero y definitivo.

Pero en cualquiera de los casos, terminas con ello. Y con el miedo y la ira.

Lo que será difícil olvidar será la lástima que inspira alguien a quien lo poco (o mucho) que le queda del maravilloso don de la Vida, lo arroja a las cloacas, envenenándose con la envidia y la impotencia de no ser tan querido como tú, por su propio derecho y virtud.

Firmes y dignos, mi estimado. Y con buen humor, también! Que las miserias espirituales de aquéllos que no tienen más razones para vivir no te aquejen nunca más, son los mejores deseos del

Amistoso Caballo con Cuerno.

P.D. Es bueno tenerte de regreso!!!

Juan Carlos dijo...

No sé cómo tradujísteis en el DF aquella canción chorra de los ochenta, "Pass the dutchie". Aquí, en España, fue "Pasando del poli". Pues eso. Que le den, y tú a lo tuyo. Abrazo.