No es un secreto que yo no me llevo bien con los tres magos de Oriente.
No es novedad, aunque tampoco fue así siempre. Es algo que fue sucediendo a lo largo de los años, pero siempre en alguna parte, he conservado un trocito de fé.
Mi madre nos enseñó a ser Reyes Magos por cuenta propia y el cinco de enero en mi casa, después de un tiempo, fue mucho más divertido. Es decir, dejé de sufrir porque no recibía lo que quería y empecé a dar lo que quería: era mucho más satisfactorio, aún si en casa ya no había nadie en edad de creer en los Reyes.
Esta noche de Reyes la voy a pasar en mi casa -- ¡mi casa!- y vamos a estar muy a gusto, Audrey y yo, solitos, pero contentos y en santa paz.
¿Y ustedes? ¿Le pidieron algo a los reyes?
1 Opiniones invitadas:
¿Sabes qué me regalaron Los Reyes en 2002? Una hermosa princesa de nombre Imma Scherezada... Mi hija, a la que amo y compensa lo que Los Reyes no me dieron en su momento. Por cierto. Mi hija se apellida Reyes...
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