miércoles, 5 de enero de 2011

De Reyes

No es un secreto que yo no me llevo bien con los tres magos de Oriente.
No es novedad, aunque tampoco fue así siempre. Es algo que fue sucediendo a lo largo de los años, pero siempre en alguna parte, he conservado un trocito de fé. 

Mi madre nos enseñó a ser Reyes Magos por cuenta propia y el cinco de enero en mi casa, después de un tiempo, fue mucho más divertido. Es decir, dejé de sufrir porque no recibía lo que quería y empecé a dar lo que quería: era mucho más satisfactorio, aún si en casa ya no había nadie en edad de creer en los Reyes.

Esta noche de Reyes la voy a pasar en mi casa -- ¡mi casa!- y vamos a estar muy a gusto, Audrey y yo, solitos, pero contentos y en santa paz.

¿Y ustedes? ¿Le pidieron algo a los reyes?


1 comentario:

Alina Velazco dijo...

¿Sabes qué me regalaron Los Reyes en 2002? Una hermosa princesa de nombre Imma Scherezada... Mi hija, a la que amo y compensa lo que Los Reyes no me dieron en su momento. Por cierto. Mi hija se apellida Reyes...