jueves, 13 de noviembre de 2008

Gracias por todo, Jefe Taibo.

No es mi costumbre en este blog hacer encores de textos pasados. Pero hoy, que se ha ido una de las personas más importantes de toda mi vida, una de mis figuras claves, uno de mis amigos más amados, no puedo escribir mas que esto, que tuve oportunidad de decirle en vida.

Hasta pronto, jefe. Si estoy aquí, es por tí.




Querido Jefe,

Esta carta te la escribo ahora (y te la voy a leer, porque sé que me oyes bien), mientras estás dormido. Lo hago, no por alguna razón especial -- creo que no las necesito contigo- si no para decirte estas cosas, porque quiero. Y lo que más quiero decirte, es gracias.

No eres mi padre, ni mi abuelo. Eres mi amigo. Por eso, gracias.

Gracias por Mari. Sin ella, lo sabes, qué distinto sería el rumbo de todo.

Gracias por Paco y Paloma.

Por Carlos, por Piyú y las niñas. Por Imelda y por Benito.

Gracias, también, por Marina [sin ella, no habría encontrado a Carolina].

Gracias, Jefe, por enseñarme dónde van las comas, y cómo abrir una crónica.

Por llevarme al circo y explicar lo que es el pain pour les elephants.

Por enseñarme que un vino blanco no necesariamente proviene de una uva ídem.

Gracias por Carol y Tomás. Por Pinky y Esperanza. Por tantas mesas.

Gracias, aunque no lo sepas, por Joan.

Gracias por Carlos Ferreyra también.

Gracias por París, en el verano.

Gracias por Père Lachaise, a donde me enviaste en metro, diciéndome que no era posible que fuera mariquita y no fuera a rendirle honores a Oscar Wilde.

Gracias, sobre todo, por Asturias.

Gracias por Gijón.

Gracias por ese paseo en Cimata, con escalas en Sidrerías.

Gracias por San Pedro (y el altar de Tío).

Gracias por Cefe y Ana -- y Julia y Gonzalo.

Gracias por Tía Sara y por Nuria y Javier.

Gracias por Coqui, por Julián y por Candela.

Gracias por el Tren Negro. Tantos trenes, jefe.

Gracias, esto sí lo sabes, por Lusin y Jack.

Gracias por reinventarme la pantalla grande.

Gracias por la Ópera.

Gracias por Nina Simone.

Gracias por los libros.

Gracias por escucharme.

Gracias por hablarme. Por reñirme. Por reír.

Gracias, gracias. Y quise decírtelo ahora, porque no me dan ganas de decírtelo mañana, ni pasado sino ahora. Mientras duermes. Cuando despiertes, voy a decírtelo y sé que vas a escucharme y tal vez me riñas, llamándome "sentimental", pero te diré que no me importa, porque aunque no hace falta, estos diez años has sido bueno y generoso. Me diste oficio y me diste comida. Me has dado mundo y me has dado amigos.

Yo no tengo mucho más que darte que esta simplona lista, de lo que me sale de aquí, de lo que -- y quienes- vive(n) en mí, lo que se deshoja en mi memoria lentamente. Pero lo mismo, ¿qué sería yo sino un ingrato, si no lo recordara, si no te lo dijera? Has sido mi mentor, mi jefe, mi amigo, mi ejemplo.

Te quiero, jefe.

Y de verdad, de corazón,
gracias.

23 comentarios:

Anónimo dijo...

Maravilloso. (y ahora hago un punto y aparte amiguín)
Tengo una duda ¿cuándo se lo leas vas a ser capaz de hacerlo de un tirón?. Apuesto a que no. Estoy seguro que no va a haber pañuelos ni sabanas suficientes para los dos.
PD.- Cuando termines de hacerlo por favor dales un beso de mi parte y diles que a este lado del oceano también se les quiere muchísimo y se les recuerda todos los días con una sonrisa, yo también tengo muchas cosas que agradecerle y espero poder hacerlo.

Miguel Cane dijo...

Querido Julián,

Sí. Tendré que hacerlo de un tirón, o no me atreveré. Ya me conoces, soy cobarde y si no lo hago de golpe, no lo haré nunca.

Y te prometo que no dejaré que me vea si lloro.

Y naturalmente, él sabe que lo(s) quiere(n). Y se lo digo, a él y a Mari, encantado.

Pero hace algo de frío, sabes.

Ahora sólo hay que dejarlo dormir y será que se lo lea, cuando despierte.

Abrazos y besos.

CRISTINA dijo...

Miguel Cane, qué grande como persona hay que ser para ser agradecido, para dar las gracias, para querer a alguién y decirlo...
Seguro que alguién a tí, te podría escribir lo que tú escribes a tu amigo.
Un beso

Anónimo dijo...

Un abrazo Miguel, tú sabes por qué.

FP.

Cuquita la Pistolera dijo...

Yo también te mando un abrazo Cane, (y una victoriana reverencia de agradecimiento). También ya sabes por qué.

Ben dijo...

Yo no me quiero quedar atrás, te mando un abrazo aunque no sepas porque :'p

Mariluz Barrera González dijo...

Miguel:

Que suerte has tenido con ese gran jefe, en todos los años que llevo en el mundo laboral hasta ahora no he tenido uno solo que bien pueda admirar y de quien pueda aprender; o que me haya hecho sentir que hago bien mi trabajo y que soy una buena profesionista o una buena persona; he pensado que no sirvo para el trabajo institucional pues no encuentro el lenguaje adecuado, siempre creí que lo importante era hacer las cosas correctas y que se deben y resultó que no, y a partir de eso no encajo; sin embargo ya llevo 6 años y en ese transcurso 4 jefes han desfilado y todavía no se por que sigo ahí.

Creo que por eso disfruto mi consultorio, es otro mundo, donde yo soy la dueña y las personas me retroalimentan regresando cada semana, haciéndome sentir que bien vale la pena mi trabajo.

UN BESO Y GRACIAS.

Patricia dijo...

Yo por mi parte, le quisiera agradecer a ese señor que tú llamas "Jefe". Porque sé que ha tenido mucho que ver con la persona que hoy sos tú. Así que le estoy agradecida por eso.

Si no me equivoco, me hablaste de él cuando nos vimos, mientras buscábamos donde cenar; y si me equivoco, igual he leído alguna otra vez sobre él. Me conmueve cuánto lo querés, y cuánto obviamente él y su esposa te quieren a tí.

Y ahora sí, un abrazo, Miguel.

Miguel Cane dijo...

Mariluz, Frank, Cristina, Miss Ku, Ben y Patricia/Penélope:

A ustedes también, gracias.

No puedo agregar más que eso.

Alberto dijo...

Querido Miguel, acabo de leer la noticia. Tu texto me ha conmovido. Te mando un abrazo grande. No puedo decir más. Afectuosa y trasatlánticamente

A

Anónimo dijo...

Queridisimo hijo.

Tu sabes el pesar que nos ha causado la noticia de su fallecimiento, sabes cuanto le queriamos a él y a Mary, bueno de hecho a toda la familia.

Siento una gran tristeza y un gran dolor por ti, tu dolo me llega al alma hijo de mi vida. Como siempre tus textos dicen todo el sentimiento que guardas y quiero decirte que me alegra que seas agradecido hoy y siempre.

Te amo mi vida

Tu mamá

Pedro Bejarano dijo...

Gracias Jefe Taibo por Miguel Cane

Anónimo dijo...

Hasta pronto Maestro Taibo! Miguel,un abrazo fraterno y respetuoso. Me conmovieron tus palabras...
Zindy Rodríguez

Bef dijo...

Carnalito querido,

Muy conmovedor tu texto. Descanse en paz el jefe Taibo.

Beso y abrazo.

B.

humantree dijo...

En cuanto me enteré vine a escribirte un abrazo, muy fuerte, con tinta verde. Tengo pendientes contigo, no lo olvido.

Como siempre, muchas gracias.

Viviana dijo...

Me estoy enterando MIguel. Lo lamento mucho, de verdad. Tu texto me ha conmovido. Hay veces que las personas no se enteran del efecto que tienen en nuestra vida. Que bueno que tu pudiste decírselo cuando te pudo escuchar todavía.

Besos muchos

Anónimo dijo...

Acabo de enterarme. Te dejo un abrazo enorme; todo esto tan hermoso sigue contigo y lo único que se me ocurre pensar es en lo maravilloso de haber llevado una vida que haya significado tanto para otro. Y que se lo hayas podido decir.

Besos, Miguel, desde el sur del sur.
Patricia

Anónimo dijo...

Un abrazo muy fuerte Miguel, en momentos donde faltan palabras.

,,,

Rax dijo...

Querido Miguel:
Mil gracias por todo. Me dio tanto gusto escucharte. Te mando un abrazo gigante
Raquel

Nyman dijo...

Miguel, un abrazo bien fuerte. Sé lo que te llega esta despedida y estoy contigo. Me siento conmovido y aún sin conocerle, sé lo importante que fue y es en tu vida.

Abrazos, muchos abrazos fuertes.

David

Unicornio dijo...

Curiosamente ahora, que de nuevo me dan permiso de volver a la vidorria y a las amistades, a las labores y a los aconteceres diarios, me entero de la noticia. Y me vino a la mente el querido Gato Culto, guiñándonos un ojo y con alguna frase memorable y/o entrañable. Y me puse a pensar que ahí va a estar siempre, haciéndonos pensar, sonreír o ambas cosas (y a lavez, aún más loable).

Bien Vive,mi querido Don Migue, el que el Bien deja. Y entonces, vuestro Maestro (y un poco también nuestro) Vivió. Y Vivió MUY BIEN.

Un Caluroso Abrazo del

Resucitado Cebra con Cuerno (y es que viera Ud. cómo me dejaron: todo "rayado").

Miguel Cane dijo...

A todos, todos, todos...

Muchas gracias.

Perdón por no contestar individualmente, como se debe, pero no tengo palabras.

Anónimo dijo...

Hostias Miguel; me entero por tu blog de que se ha ido Paco Ignacio Taibo, el One. A ti te conocí en su casa, solo por eso ya le debía una. Luego está toda su generosidad y la de su estupenda familia. Espero que lean tu blog y que les llegue un gran abrazo desde el norte de Africa. Y otro grande para ti. Y felicidades por ese texto sentido.
joan