miércoles, 31 de diciembre de 2008

Papá --

Querido Papá:

Como es natural, te he estado pensando mucho todos estos días de la temporada, pero no había podido escribirte si no hasta ahora, que ya estoy de vuelta en mi casa, en mi pequeño rincón del norte.

Veintisiete años más tarde, tu nieto y ahijado está bastante bien, aunque para llegar aquí, no todo ha sido un sendero de rosas (tenías razón, qué lata es hacerse mayor... ¿cómo es que no te hicimos caso?). El 2008 fue un año difícil, no sólo para mí si no para todo el mundo, y francamente no sé qué esperar del 2009, pero tampoco voy a agobiarme al respecto. No tiene sentido. Creo que tratar de anticipar el futuro es sólo una manera de multiplicar el estrés y no quiero estresarme más de lo que he estado este año.

¿Sabes de qué me dan ganas? Como de quitarme esta ropa -- el año y todo lo que tuvo- y no volverla a usar. Hubo bueno y hubo malo, pero tampoco me da la gana (perdona) hacer un balance de lo positivo y lo negativo. Creo que es tan... absurdo. No lo sé. Lo que quiero es no estar sopesándolo todo, etiquetándolo todo, haciendo diferencias con todo.

Quiero entrar al 2009 con gusto. Quiero cumplir treinta y cinco años y tener algo que se note por ello.

Soy feliz, papá. A mi manera. Lo importante es saber reconocerlo. La verdad es que no tengo nada qué lamentar. Ya te contaré, el próximo 31, cómo me fue en mi trigésimoquinto año sobre la faz de esta tierra.

Por mientras, pienso en ti. Trato de emularte. Y sigo tu ejemplo.
Dale un beso a mi abuela y síganme de cerca. Yo los siento.

Por mientras, te adora tu nieto y ahijado,

Ernesto Miguel.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

¡Feliz Navidad!


Y un esperanzado 2009

Cariñosamente de los Cane,

Miguel + Audrey.

(¡Nos leemos pronto!)

miércoles, 17 de diciembre de 2008

¿A dónde vas, dónde has estado?

Este blog entrará en un estado de semi-hibernación, a partir de esta semana.
¡Me voy de vacaciones!

Por primera vez desde que me mudé, me tomo unas verdaderas vacaciones y me alejo de todo (un poco) para cargar pila, llenarme los pulmones de aire (frío) y divertirme (si puedo). Me voy a Nueva York a pasar la Semana de Navidad.

Vuelvo luego. Si me conecto, me conecto. Si no puedo, pues no. Pero vengan, vengan, nunca se sabe qué podrán encontrarse por aquí.

Por mientras, una cornucopia de cariños a granel para todos/as.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Primera nieve

Ayer domingo, cayó la primera nevada que he visto desde que me mudé a vivir a Asturias.
Fue bonito ver, en la carretera, la fina capa de nieve (no tan bonito, ver un accidente de auto causado por el hielo negro) -- y también ver desde la playa de Lastres, cómo las copas de las montañas se ponen blancas.

Esta es la vista, del día de hoy, desde mi terraza (a la que casi no salgo en estos días de viento y frío, pero cuyas vistas no cambio por nada): vean la capa de nieve, cómo se acerca a la ciudad.

¿Quién sabe? En una de esas, da la sorpresa.

Y si no, de todos modos, yo voy a encontrarme (y muy pronto, además) con la nieve...

sábado, 13 de diciembre de 2008

¿Te acuerdas...?

Si hacemos un esfuerzo tú y yo, y me tomas de la mano, tal vez conmigo puedas acordarte un poco de muchas de esas cosas buenas que existen todavía aquí, en mi cabeza: el saco de plástico con tantos santacloses, la estrella musical, los adornos de papel de estaño rellenas de pastillas dulces (¿recuerdas?), la carta perpetuamente pidiendo una jirada de verdad, los libros animados y aquella vaca que mugía y se podía ordeñar. Esos ojos que todo lo buscaban, con y sin lentes, las preguntas incesantes y los libros tirados por todas partes y las crayolas. Y tú detrás de mí.

Y si puedes recordar ese entonces, por pequeños que fueran los detalles, entonces el coste de una memoria como ésta que yo tengo, queda amortizado. Y quizá, aunque ahora no lo sabes bien a bien, hasta me compensa, aunque no lo parezca.

[Caricatura a lápiz hecha de MC antes de llamarse MC, a los siete/ocho años -- o un poco más- , en el departamento de arte de una agencia publicitaria. Véase el detalle, con la misma media sonrisa, los lentes grandes, hoyuelos, y -- como es natural- muchos centímetros y kilos menos... ¿te acuerdas mamá? ¿Quién la hizo? No tenía firma cuando la llevé a escanear...]

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Cómeme, bébeme

A mediados de los 90, Londres era una auténtica meca de la música pop -- que con la aparición de géneros alternativos como el trip-hop y el Acid House- y surgieron muchas bandas que de un modo u otro, tuvieron su ocasión para brillar.

Una de mis favoritas de este periodo, es la muy efectiva, aunque poco conocida -- y es una lástima, por que realmente eran muy buenos- banda de britpop llamada Salad, que si bien pertenece a la misma época de bandas como Oasis, Blur, Elastica o Sleeper, no pasó a la historia con la misma rimbombancia que éstas.

Salad era una banda que hizo su evolución del garage al estudio, del modo habitual, a través de sus performances en diversos clubs de la capital británica. Estaba integrada por la bellísima vocalista de origen holandés, Marijne Van Der Vlugt (que antes había trabajado como modelo y como presentadora para MTV Europa, reconocida por su espectacular melena rojiza) , el bajista Pete Brown, el baterista Rob Wakeman (originalmente de la banda indie Colenso Parade), el guitarrista Paul Kennedy y Charley Stone, que tocaba teclados y hacía coros. Entre todos componían las canciones y Marijne cantaba con total desenfado ante los públicos, echándoselos al bolsillo.

El estilo entusiasta y amistoso de hacer power pop de la banda -- cuyo primer nombre era The Merry Babes- los hizo presencias constantes en el circuito de música viva de Londres entre 1993 y 1995, año en que fueron reclutados por la Island Records para grabar su primer álbum, el sólido y divertido Drink Me, que llegó al #16 de las listas de popularidad británicas y que incluyó su single más famoso: I want you, mismo que incluso tuvo su video muy sixties dirigido por Sophie Muller, que hizo las rondas por MTV (así fue, de hecho, como yo descubrí a la banda, cuando MTV Latin America todavía no sucumbía a la fiebre de la telebasura).


En 1997, la banda lanzó su segundo álbum, Ice Cream, pero la falta de entusiasmo por parte de Island por promoverlos fuera del mercado europeo, resultó en que la banda se desbandara en 1998. Marjine se decantó por explorar la maternidad y en 2005 volvió a las andadas lidereando la banda Cowboy Racer, con la que sigue manteniéndose vigente.

El sonido de Salad, aún pese a los años transcurridos, se salva de ser tragado por el anonimato y la ignominia -- y se gana su sitio en esta compilación de mi arqueología pop- por su aire vibrante, sus letras cínicas y el encanto de su vocalista, que funciona un poco más allá del estándar de la época que los concibió.

Un combo de veinticinco canciones que reúne ambos álbums, se puede descargar aquí.

lunes, 8 de diciembre de 2008

1980


Yo recuerdo el día en que John Lennon murió.

No sé por qué lo recuerdo, pero está muy claro en mi mente.

Yo tenía seis años, aún vivía en la primera casa de mi primera infancia. A veces sueño con los animales salvajes en esténciles en las paredes de mi habitación y en los monstruos de Plaza Sésamo (tótems buenos) y en Lynda Carter vestida como la Mujer Maravilla -- un poster que mi abuelo me compró cuando lo vimos en un puesto de periódicos- en ambos lados de la puerta. Recuerdo mi cama de latón -- la cama en la que dormí por más de veintiicinco años, y donde antes durmió mi bisabuelo y mi abuelo. A veces recuerdo los ruidos que hacían los muelles al irme a dormir, o los barrotes del pie, cuando tuve estatura para alcanzarlos (no fue hasta 2003 que la cambié por una cama tamaño king-size). Uno se acostumbra al arrullo de esos ruidos en la cama de siempre.

En lo que era mi mesilla de noche, en esa época de mi vida, había tres cosas siempre -- una radio, una jarrita de agua con un vaso (la solución ideal al grito nocturno de: "Mamáaaaaaa... tengo mucha seeeeeeeed!") y algún libro con ilustraciones o un cómic. La radio me acompañaba en la noche, mi papá la sintonizaba en la estación de AM (Radio Red, la original, para quienes la recuerdan) que transmitía las noticias, y radioteatros como La Tremenda Corte y era con lo que me acompañaba para dormirme -- hasta la fecha, necesito tener música o algo de ruido para dormirme.

El 8 de diciembre de 1980 fue lunes. Como hoy.
Había ido a la escuela, supongo que mi rutina no fue muy distinta a la que tenía en esa época de mi vida (aún vivian mis abuelos, no había nacido Mónica, aunque mi madre ya estaba embarazada): tarea, jugar, tele (¡Los Picapiedra!), cena, baño, leer, radio... y de repente, la voz en la radio anuncia la muerte de John Lennon. Y yo me pongo en alerta. Yo sé quién es John Lennon.

Recuerdo que ya era de noche. Que me levanté de la cama para decirle a mi madre, que habían matado a John Lennon. Ella estaba viendo las noticias en la tele. Recuerdo que estaba más impresionada que yo. Me imagino aún ahora, que significaba algo completamente distinto para ella, que para mí,por mucho que me hubieran gustado los Beatles, a los que descubrí siendo aún más pequeño.

Personalmente, nunca fui gran admirador de Lennon. Me gustaba Paul (por razones obvias) y cuando fui mayor y leí sobre su vida, pensé en Lennon como un ególatra genial, pero con muchas aristas crueles en su persona (lo que le hizo a Cynthia, por ejemplo)... sin embargo, adquirí una sensación de respeto hacia él que permanece aún ahora.

Sé que su muerte marcó a muchos y que ha tenido repercusión incluso en gente que en esa fecha aún no había nacido. Y que hoy, en muchas casas, en la mía, por ejemplo, sonarán canciones de los Beatles y de su inspiración -- magníficas canciones de amor, de protesta, de gozo y de tristeza- para conmemorarlo.

Como lo hace ese niño, que, entre el clic de la luz y el principio del sueño (¡ah, expolio del expolio!) apoyaba su cabeza en la almohada y escuchaba la radio, cobijado por las jirafas en la pared.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Colgar el luto


Estuve de duelo.
Estoy de duelo.
Hace tres semanas murió Paco. Las últimas tres semanas fueron muy duras. Fue, como se dice en México, una putiza.

Pero ahora creo que es el momento de, sin olvidar al Jefe, de colgar el proverbial luto.
La verdad, es que he estado raro. No exactamente triste y no exactamente por Paco -- sería injusto agarrarme sólo de ese hecho-. Pero me siento (aún) extraño. No sé cómo verbalizarlo. Ni siquiera sé si debería escribirlo, pero ya lo estoy haciendo y lo hago de corrido, para no detenerme ni autocensurarme, por que ya me he censurado antes, cuando trataba de poner esto por escrito y al escribirlo, buscaba aclararme.

Estoy bien. Es decir, físicamente estoy bien. Supongo que mentalmente también lo estoy. Es sólo que han sido muchas cosas en un periodo muy breve; cosas tan disímbolas como el perder a Paco (aunque algunos digan "lo habías perdido hace mucho, desde que la enfermedad lo atrapó" o me digan otros "¿Pero a tí qué te afecta, si no era tu abuelo ni nada tuyo?" -- aunque ambas cosas son ciertas, ninguna me vale de consolación), como la masacre en Bombay/Mumbai, como haber sentido que perdí y malgasté mi tiempo en algunos momentos del Festival de Cine; como sentirme irritado por el trato que recibí por parte de una institución y por parte de otras gentes con quienes siempre fui considerado y gentil y que acaban dándote el metafórico empujón -- lo cuál podría ser ridículo, incluso.

Son estas cosas. Cosas a las que soy sensible: desde la muerte de un amigo (o incluso, más que un amigo, un guía), hasta la muerte de extraños al otro lado del mundo, hasta el rechazo y la falta de respeto a mi trabajo, por no hablar del rechazo por muy velado que sea, a mi persona. Tal vez no debería ser tan sensible, o no serlo del todo, pero no puedo evitarlo. Es como la sensación de fracaso.

Siempre, inevitablemente, contendo con una constante sensación de fracaso (como profesional, como persona, como hijo, hermano, amigo, alumno, ahora incluso como responsable de Audrey) -- y es una lucha constante contra una sensación invasiva. Yo sé que no soy (ahora, en este momento) un fracaso. Pero la sensación a veces es tangible en mi interior, en mis huesos. No sé por qué está ahí, pero la acepto como parte intrínseca de mi persona, como cualquiera de mis otras características, mis numerosos y muy notables defectos y cualquier virtud, por pobre que ésta fuera, que yo pudiera albergar.

Pero hoy... ahora mismo, siento la necesidad de quitarme la ropa negra y colgarla, y salir al viento y a la lluvia (vivo en un piso número 13. Aquí el viento de invierno no sopla: ruge). Salir metafóricamente desnudo (literalmente, sería invitar a una neumonía, claro) y arrojar a la noche esta tristeza.

Estoy solo. Aún con Audrey, que en su inocencia me acompaña y no entiende nada de esto. Estoy solo para salir adelante y estoy solo, por que yo quise estar solo, por que me corresponde estarlo y no me pesa. El único responsable de mis actos soy yo. Me han pesado estas semanas. Ha sido como una neuralgia en el corazón y en el espíritu. Pero lo menos que puedo hacer por mi Jefe, por Paco, es sacar la cabeza afuera y llenarme los pulmones de aire y encarar la mañana que ya llega y seguir adelante, escribiendo, creando, trabajando, leyendo, paseándome con la Audrey, compartiendo con mi amigos -- los que tengo aquí, los que tengo allá-, por que para eso estoy: para compartir. Sé que mi madre lee estas líneas, sé que esta página es el faro que le indica cómo estoy, dónde me encuentro, y cómo.

Estoy bien. Me dolió. Me duele, un poquito menos. Me encabroné mucho. Me entristecí mucho también. Pero no soy hombre de poca fe, aún pese a lo confuso que soy y estoy. Tranquilos. Estoy, estoy. Ahora cuelgo mi luto (anticipado como fuera, pero mío) y aunque mi duelo se archiva, no me extingo.

Me dolió. Me duele. Pero vivo para contarles. Y voy paso a paso, ninguno un salto enorme. Pero pasos, al fin y al cabo.

¿Ven esto? Es mi mano. Si la toman por un momento cuando pase, gracias. Podré caerme, soy muy torpe, pero no voy a permanecer tirado. No teman.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Sister Pop

La historia musical de Siobhan Fahey es un tanto cuanto complicada, en el sentido de que no se puede catalogar en un solo renglón. Sería muy fácil caer en la condescendencia y señalarla, por sus origenes como fundadora de Bananarama, como una "chica poppy" más, sin ningún deseo de ofender... pero en realidad es mucho más que eso.

Nacida en Dublin en septiembre de 1958, Siobhan (pronúnciese shi-vawn) formó parte del movimiento punk que tomó Londres por asalto a fines de los 70 y junto con sus dos compañeras de estudios, Sarah Dallin y Keren Woodward, bajo el auspicio de Paul Cook (ex Sex Pistols), formó el trío vocal Bananarama en 1981. Las chicas básicamente estaban en una onda muy New Wave y se les daba muy bien echar relajo. Este mismo resultó en una carrera sorprendente, que incluyó éxitos número 1 como Cruel Summer o el celebérrimo cover de Venus (a su vez creado por la banda holandesa Shocking Blue) y varios discos superventas, como el icónico WOW!, que incluyó los hits Love in the First Degree y I heard a rumour.

Fue precisamente después del lanzamiento de este disco, en 1987, que Siobhan (a la sazón embarazadísima) se casó con Dave Stewart (la otra mitad de los Eurythmics) y dejó su atuendo de "chica poppy", para buscar una nueva manera de expresarse artísticamente.

Consciente de que no canta (ella es la primera en decirlo), Siobhan decidió incursionar en otras corrientes del pop, donde no necesariamente fuera importante tener una voz como la de Mariah Carey (Ugh!) o Beyoncé. La cosa era poder dar rienda suelta a su imaginación y a sus ideas delirantes. Afecta (y afectadísima, tampoco lo niega) a ondas más cercanas a Jimi Hendrix y Frank Zappa que a Elton John o Tina Turner o la música pop aceptable a fines de los 80, lo que Siobhan hizo, fue crear un proyecto alternativo llamado Shakespear's Sister, tomando su nombre de una canción escrita por Morrissey para Los Smith.

Como Shakespear's Sister, Siobhan se creó una especie de 'personalidad' más agresiva, más 'reina chula', más Bette Davis o Morticia Addams (or both) que estrellita de la canción. Su primer álbum con este nombre y estilo, grabado al poco de nacer su hijo Sam, se tituló Sacred Heart y apareció en 1989 (yo recuerdo haberlo comprado un año o dos después, como uno de los primeros cedés que me merqué). No era un mal disco y algunos temas resultaban interesantes e incluso inquietantes (el caso de Heroine, por ejemplo, es pop de la mejor calidad, pero sin tanto compromiso de sonar en el Top 40, aunque tampoco es Joy Division).

En 1991, apenas dio a luz a su segundo hijo, Django, Siobhan volvió al estudio de grabación, ésta vez con una propuesta acaso más comercial -- idea de su señor esposo, marido y compañero, que la dejaría en 1996 por una mujer más joven y en medio de una crisis nerviosa- y haciendo dueto con la que fuera su corista, Marcella Detroit (o bien, Marcie Levy, de Detroit) una chica con voz angelical pero muy ambiciosa, que a la hora de la hora le quiso comer el mandado, musicalmente hablando [para quienes no pescan el muy mexicano término "comer el mandado" quiere decir que alguien se aproveche y se atragante con lo que a ti te costó trabajo hacer, o se adueñe de lo tuyo] con el álbum Hormonally Yours, que con su single Stay resultó ser el más grande éxito que alcanzó, aún si se tomara en cuenta su época con Bananarama. #1 por meses enteros en listas de popularidad en ambos lados del Atlántico, gira mundial, etc, etc. Para 1992, Siobhan estaba hasta la madre de tener que ser parte de un dueto y de que Marcie (ella, tan reina chula) fuera tan gárrula con la prensa y para todo quisiera opinar, por lo que en cuanto terminaron su único tour, cada una agarró sus macundales y ni adiós se dijeron -- Marcie después grabó un disco como solista con el que no pasó absolutamente nada y hace algunos años andaba de corista de la legendaria Marianne Faithfull, cuya presencia ya ha agraciado este mísero blog.

Las cosas para Siobhan no han sido fáciles. Después de que sin ningún tipo de gentileza la botaran casi al mismo tiempo su marido y su casa disquera, sufrió lo que comunmente se llama 'meltdown' -- es decir, un colapso mental de mediano alcance- y estuvo semiretirada, dedicándose exclusivamente a sus enanos.

Ahora que ya son hombrecitos, sigue la mata dando y ella no se amilana. Sigue buscando una manera de expresarse, de hacer música pop, pero no basura pop. De este modo, se ha aventurado por la Elecrónica y el Trip-Hop, explorando lo que habitualmente a una señora de su edad suele ver con temor. Así aparece Long Live The Queens!, una compilación que reune sus temas de éxito de los primeros discos con Shakespear's Sister, temas remezclados, versiones acústicas, caras B, cortes que grabó para un tercer álbum que no se materializó (por coincidir con su divorcio y crisis), covers -- de Jefferson Airplane y Joy Division- y retazos sueltos, que no obstante, permiten un retrato más completo de ella como artista, que cualquier compilación de "Grandes Hits" -- la clase de cosa que una disquera saca cuando quiere seguir ordeñando a una vaca que se ha quedado sin leche.


El disco es interesante, ella también. Y para descubrir este collage de sonidos, de sensaciones y de letras que la conforman y le dan vida, este experimento vivo se puede descargar aquí.

Vengan y cuéntenme después, qué les pareció.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Yo soy diciembre

Soy el frío, el viento que cala, soy el invierno que se posa quedamente en la ciudad; soy la noche larga y sin estrellas, la última hora antes del amanecer blanco que se extiende en el alféizar.

Soy la soledad perentoria que tratas de espantar a gritos, permanezco en el mutismo, inamovible, entre las sombras. Soy el cráneo que se quiebra, la dentadura que tirita, la piel ajada, el ulular entre las ramas.

Soy la frágil ilusión de los niños mientras duermen, soy la trampa para el solitario y el insomne, soy la cena que no se termina de preparar nunca, soy el telefonema que no llega, soy el telegrama que deriva en baile o llanto. El suspiro azul, el carámbano en la mano, el salto por la ventana, la última copa.

Soy la noche y me desplomo, interminable. Soy tu tristeza compartida, envuelta con lazos. Soy la alegría vertiginosa, fugaz, volátil. Soy el daño permanente, la media sonrisa, el abrazo partido. Soy la esperanza de otro día. Soy la piedad ajena y la sorna propia. El desencanto bajo el árbol y la ternura en los ojos. El odio rabioso, la más dulce sonrisa.

Soy la fiebre que brota en la almohada, la lágrima que cae y se congela. Soy el coro de toses y estornudos. De pesares y plegarias, de risas y deseos, villancicos y
sollozos.

Soy la luna pálida que brilla entre los árboles, soy la fe de los más jóvenes, la memoria de los viejos, las luces parpadeantes y el mañana que amanece muy despacio, cuando llega. Soy el sol de invierno, la chimenea que aguarda, soy la paz que no dimite, el continente del recuerdo.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Bombay

Cuando era niño, uno de los lugares del mundo que soñaba con conocer, era Bombay.
No Calcutta -- después de leer la prodigiosa novela La Canción de Kali de Dan Simmons, a los 18 años, le agarré tanto miedo, que hasta pesadillas ambientadas ahí tuve- si no Bombay.

Pero hoy tengo sangre en mi boca,
en mi lengua,
en mis dedos,
en mis ojos.

No quiero mirar.
Pero no puedo dejar de ver.

No puedo escribir más.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

The Au Pairs: Nada de señoritas decentes

Esta entrada va dedicada a Selvita Hernández,
por que a ella también le gusta 'Dear John'

Las Au Pairs suelen aparecer en los menús del britpop post-punk en el mismo renglón que otras bandas más conocidas como Gang of Four, The Mo Dettes, y Delta 5, pero siempre se las ha visto como un poquito menos. La razón de esta injusticia, a pesar de que son tan interesantes como las otras bandas citadas, es que, mientras que esos grupos seulen ser señalados como pioneros de la diáspora del punk y el New Wave, las Au Pairs, prefirieron mantenerse en un territorio intermedio, algo que muchos no les perdonarían nunca.

La propia banda, lidereada por la formidable Lesley Woods nunca ha tenido problema para reconocer que su sonido proviene de una coyuntura muy específica en el pop: 1981 fue un año clave en la onda británica y ellas lo que querían era hacer música que tuviera humor y pudiera bailarse, apartada de los preceptos ruidosos del punk agónico ya y de la sacarina.

Para ellas, la ruta del sarcasmo provocador sería una opción vital y conseguirían dar paso a bandas como Las Breeders, Throwing Muses, Blake Babies e incluso, ¿por qué no? Interpol y Franz Ferdinand, que algo le deben a estas lesbianitas tan chic, que gracias a las bofetadas que proporcionaban a los formuliasmos convencionales sobre las identidades sexuales y la posición femenina en la música las hace trascender la etiqueta deplorable de "música de chicas" (que es lo que finalmente las trae a esta sección de arqueología pop) Sus mejores temas son tensión eléctrica en ritmo, guitarra y coros.

Son totalmente británicas, sardónicas y con mala leche, nada de ser señoritas debutantes con guantes blancos y zapatitos de moda. Estas mujeres no tienen pelos en la lengua yt lo dejan claro con temas como Dear John (una de mis canciones favoritas de siempre) y/o We're so cool, en la que Lesley se burla con ganas de esos tipos machotes que explotan sexualmente a sus conquistas.

El que sean un producto del desencanto que como electroshock sacudió la escena musical en el florecimiento Thatcherita, es un punto a su favor. La importante presencia femenina en la autoría de los temas, también funciona como consecuencia de lo mismo. La mística femenina de Lesley Woods y de su socia Jane Munro prevalece y por momentos, están más cerca de la calle que la mismísima Annie Lennox, que como vimos antes, ese año estaba preparándose para tomar el mundo por asalto, donde Kate Bush andaba fascinada (y fascinante) por sus Cumbres Borrascosas.

El Playing With a Different Sex tiene su propia personalidad y es un discazo, con temas muy personales y un inquietante y espléndido cover de David Bowie -- en este caso es la muy poco conocida Repetition, incluida en el álbum Lodger- se dan el lujo de darle la vuelta a la tortilla y con sus letras salvajes, demuestran una frescura singular, que aún ahora, veintisiete años después, aún se deja sentir.

Para descubrir este álbum seminal en la historia del pop y que sin lugar a dudas ofrece horas de mover el esqueleto y algunas carcajadas con humor muy negro, descárguenselo haciendo click aquí y luego vienen y me cuentan qué les pareció.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Gente apasionada: 90 años de Women in Love

En la creación de la formidable Gudrun Brangwen, protagonista junto con su hermana Úrsula de Women in love, su quinta novela, D.H. Lawrence (1885-1930) logra una de las más destacadas figuras femeninas en la historia de las letras inglesas, tal vez sólo comparable con personajes como Clarissa Dalloway (Virginia Woolf), Elizabeth Bennet (Jane Austen) o Dorothea Casaubon (George Eliot); no obstante, si éstas son heroínas que fueron concebidas y ejecutadas por mujeres, Gudrun destaca por lo opuesto: es un demonio, una predadora, cuya naturaleza está tan perfectamente lograda, que el lector queda impactado de que éste personaje sea obra de un hombre, cuyas relaciones con mujeres (salvo con su esposa, Frieda), fueron más bien limitadas: la esencia está ahí y es su extraña elación al momento de arrastrar a quienes la rodean a un jardín de las delicias terrenas y simultáneamente de los horrores arcanos lo que la vuelve inolvidable para quien descubre esta novela, aun si no es la primera vez. Siempre hay alguna sorpresa, algún detalle furtivo que cambia la jugada conforme se acerca uno gradualmente a ella, como ante el altar de un sacrificio, lo cuál es, en cierta forma, uno de los temas de la historia.

Nacido en el seno de lo que hoy de modo políticamente correcto llamaríamos “una familia disfuncional”, Lawrence fue estimulado por su madre (a la que adoró rayando en lo enfermizo) para ser hombre de cultura. Ella había sido maestra de escuela y abiertamente despreciaba a su marido minero, de este modo, aposta generaba animadversión entre padre e hijo, haciendo del clima familiar un infierno. Éste se reproduce en Hijos y amantes (la segunda y muy autobiográfica novela de Lawrence, escrita cuando era veinteañero) y en cierta forma sirve como base para los dos fascinantes affairs que retrata en la que muchos consideran su obra maestra, más allá de Lady Chatterley, cuyo trayecto a la luz pública fue muy distinto.

En la historia de Mujeres enamoradas, primero conocemos a las hermanitas Brangwen, que son inconformes mujeres modernas cautivas del microcosmos consuetudinario de Beldover, su pueblo natal, que en sí no es muy distinto al poblado de Nottingham, donde Lawrence creció. Ambas chicas tienen claras ambiciones artísticas que sus padres (cuyo matrimonio es explorado en The Rainbow, novela inmediatamente anterior en la que Lawrence incursionó en temas de saga multigeneracional, el lesbianismo y la pérdida de la inocencia sexual) no lograron sofocar.

rsula, virginal, dulce y sensible, es maestra de la escuela local. Por otra parte, Gudrun, muy-a-la-moda y de carácter volátil, recién ha vuelto después de pasar una temporada en Londres, inmersa en una vida libre. Como es natural, está inquieta. Ambas deben encarar la inminencia de un probable matrimonio (ya están en edad, si no es que ya se están pasando) y asentarse a una vida de amas de casa. Esto no parece molestarle a Úrsula, pero Gudrun (así llamada por la leyenda nórdica de la pecadora que mató a su marido y lo pagó con lágrimas) se muestra aprensiva ante la idea de un matrimonio convencional. En la vida de ambas hacen su aparición dos hombres: Rupert Birkin (un autorretrato del propio Lawrence), intelectual bohemio y progresista, que a su vez es amigo íntimo de Gerald Crich, el heredero de las minas locales, hombre apuesto y pudiente, pero moralmente vacío. Birkin comienza de un modo excéntrico el cortejo de Úrsula, aun rompiendo su relación con la aristocrática pero sofocante Hermione Roddice, con todo lo que esto implica —la pérdida de una sustancial fortuna y la llave a un círculo letrado muy exclusivo—, mientras Gudrun obsesiona a Gerald, quien hace hasta lo imposible por poseerla y ella decide dejarse poseer, consciente de que es ella quien maneja los hilos. Lo que ninguno sabe aún es que hay una tercera historia de amor, quizá más turbulenta que las anteriores, oculta entre las líneas.

Lawrence comenzó a escribir Mujeres enamoradas al fragor de la Primera Guerra Mundial. Para entonces, su vida asemejaba una novela: muy joven se había fugado con una mujer casada mayor que él, llamada Frieda Von Richthofen y juntos habían vivido “en pecado” hasta que a ella se le otorgó el divorcio. Esto contribuyó, junto con la naturaleza controversial de su obra anterior, a darle fama, pero en 1917 Lawrence estaba en la indigencia y sus libros no eran bien recibidos debido a su carácter explícito. Esto no lo detuvo y la novela fue realizada en menos de medio año, en una ruinosa casa frente al mar de Cornwall. Estaba furioso con Inglaterra, no sólo por el clima político, sino también por la censura que había encontrado y la discriminación hacia su mujer de origen alemán; pero también estaba enojado consigo mismo por no poder controlar sus instintos homosexuales que lo habían acosado por años y que había tratado de sofocar desde su adolescencia. Este es un elemento clave dentro de la trama y se refleja en la dolorosa y angustiada búsqueda de Birkin por encontrar la comunión perfecta entre tres aspectos del amor humano: el amor sexual con la mujer y el amor místico y sublime con otro hombre.

Es así que surge en el texto uno de los episodios memorables, cuando Birkin y Gerald, completamente desnudos establecen un combate grecorromano, con la intención de ejercitar tanto físico como mente, puesto que ambos han pasado por una experiencia traumática (en el capítulo anterior, la hermana menor de Gerald se suicida por ahogamiento, llevándose —literalmente— entre las piernas a su marido). Sin embargo, el discurso de Birkin al respecto es más persuasivo: “quiero la totalidad del amor”, explica mientras se visten, “La vida ofrece toda clase de cosas. No existe un único camino”, Gerald elegantemente declina su sutil proposición, aunque admite que le halaga y Birkin decide entonces casarse con Úrsula, quien por supuesto, está encantada. No obstante, sin que ninguno lo imagine, negarse a tener una relación íntima es lo que sella el destino de los dos hombres.

El clímax de la novela traslada a los personajes en una doble luna de miel al Tirol, donde Birkin y Úrsula tienen una luna de miel fría y Gudrun y Gerald se hacen de la vida un infierno carnal: ella conoce al escultor Loerke, un hombre vil y lleno de horrendos defectos, que sin embargo la impacta como una figura de gran poder intelectual. Comparándolo con el atlético pero insensible Gerald, la muchacha decide que su amante es un gusano y como tal, busca atormentarlo para que la deje, y de este modo, ella pueda irse con Loerke (que representa todas sus ambiciones pseudointelectuales y la intoxicante posibilidad de la aventura desconocida) a Alemania. Gerald, enfurecido, la golpea brutalmente y luego se pierde en la nieve. Su cadáver congelado es hallado poco después y el único que derrama sinceras lágrimas por él es Birkin. Mientras Gudrun sale de la novela, prácticamente de un plumazo: “Gudrun se fue a Dresden”, escribe Lawrence “y no escribió cartas”, sin ningún remordimiento por lo que ha hecho, Birkin sí sufre una terrible sacudida a su muy cuidado sistema. Úrsula, su mujer, trata de confortarlo:


"¿Necesitabas de Gerald?" preguntó ella una noche.

"Sí," dijo él.

"¿No basta con tenerme a mí?"

"No... tú eres suficiente para mí, porque no quiero otra mujer, pero también quería un hombre cerca, tan eterno como tú y yo lo somos."

"Yo no necesito de nadie más," dijo ella "tú eres más que suficiente para mí."

"Contigo no necesito ninguna otra intimidad, Úrsula. Pero para hacerla completa y tener mi felicidad total, quería la unión con un hombre también: otra clase de amor."

"No puede ser, es obstinación tuya, una teoría, ¡una perversión!"

"Bueno," dijo él

"No puedes tener dos clases de amor, porque eso es imposible."

"No me parece," respondió él.

Según el crítico literario Richard Aldington, quien era amigo de Lawrence, la novela debió llamarse Everybody in hate, más que Women in love; su descripción de las tormentosas y atormentadas relaciones entre ambas parejas hizo que en su momento de primera publicación, a fines de 1918, a novela fuera denunciada como “indecente” y prohibida en Inglaterra. Fue hasta 1920 que vio la luz en Estados Unidos, siendo apoyada por la escritora Rebecca West, quien le dio una magnífica reseña en el New Statesman (influyente rotativo hoy desaparecido), lo que atrajo a Lawrence a Nuevo México, ya que padecía de tuberculosis (eventualmente la causa de su muerte) y el clima le beneficiaría. Además, le pesaba ser tan repudiado en su tierra, a donde nuca más volvió (el escándalo por Lady Chatterley fue espectacular) y murió en el sur de Francia en marzo de 1930.

Pese a la negra suerte que lo persiguió, Lawrence logró trascender y su obra sigue siendo muy leída alrededor del mundo. En 1968, el productor Larry Kramer contrató al cineasta Ken Russell (Estados alterados, Crímenes de pasión) para adaptar la novela al cine y el resultado fue impresionante: Alan Bates (Birkin), Glenda Jackson (Gudrun), Oliver Reed (Gerald) y Jennie Linden (Úrsula) encabezan un excelente reparto que da vida a las escenas tal y como Lawrence las concibió. El lenguaje cinematográfico hace uso de los personajes y los escenarios naturales de Derbyshire, para darle carne y sangre a los personajes.

El filme es sensual y abrumador por su franqueza y su hermosura. Gracias a su devastadora interpretación de Gudrun — inhumana y sensual— Glenda Jackson obtuvo su merecidísimo primer Oscar y dio el salto hacia la fama definitiva (que después abandonó por la política); Mujeres enamoradas demostró ser un libro sin tiempo, sin edad, que lo mismo puede hablar hoy con la fuerza que hace ochenta años lo hizo ser prohibido y sobre todo, esta novela alta y orgullosa, es evidencia de lo que señalaba Virginia Woolf al referirse a Lawrence: “en lo que escribe es un hombre honesto, y por lo tanto, es cien veces mejor que nosotros”, lo cuál recapitula su contribución no sólo a las letras británicas, sino a la literatura contemporánea en su totalidad.

viernes, 21 de noviembre de 2008

La hermana secreta de Audrey

Desde hace algún tiempo, tenía la inquietante sensación de que mi Audrey me recordaba a alguien, pero ¿a quién?

Y de repente, el otro día descubrí de quién se trataba:

Del lado izquierdo: mi Audrey. Del lado derecho: Natalie Portman.

¿A poco no parecen de la misma camada?

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Canciones preciosas para niños extraños

No sé por qué nunca antes había yo oído hablar de Vainica Doble.

Yo bien podría no haber oído hablar de ellas nunca, hasta hace cosa de unos días, que en casa de Jack, él me habló de este grupo, mientras hablábamos de la música de chicas (¿recuerdan que a mí me gusta la música por y de chicas?) y de las armonías logradas por Ana Torroja con Mecano.
Mi compadre se sorprendió de que nunca las hubiera oído y de inmediato solucionó esta carencia mía... y ya después yo me encargué del resto.

Vainica Doble (que toma su nombre de una forma mejorada del frijol o habichuela) es un dúo conformado por Carmen Santonja (que compondría muchas canciones para Luz Casal) y su amiga de la adolescencia, Gloria Van Aerssen, mismo que sin proponérselo, influyó de un modo impresionante en la oleada del pop que sobrevino en España a finales de los 70 y principios de los 80, considerando que ellas comenzaron a componer y a cantar, aún en los últimos años de la dictadura.

Sus canciones eran una especie de mezcla de temas a la Simon y Garfunkel o Richard y Linda Thompson (con un toque de folk), pero con unas letras extravagantes, fascinantes, con muchos niveles narrativos y humor mordaz. Eran rondas infantiles, sí, pero no necesariamente para niños.

Esta vez, mi intención no es tan así hacer arqueología pop -- esta música no forma parte de mi infancia o pálida y temblorosa juventud- si no compartir con ustedes este descubrimiento que hice: una banda de culto que dejó su huella.

Coser y Cantar
es su primer álbum compilatorio y reúne temas suyos grabados entre 1970 y 1996. Si tienen niños, tal vez lo disfruten un poco más al compartirlo con ellos.


Se lo pueden descargar, completo, con veinte temas, aquí

jueves, 13 de noviembre de 2008

Gracias por todo, Jefe Taibo.

No es mi costumbre en este blog hacer encores de textos pasados. Pero hoy, que se ha ido una de las personas más importantes de toda mi vida, una de mis figuras claves, uno de mis amigos más amados, no puedo escribir mas que esto, que tuve oportunidad de decirle en vida.

Hasta pronto, jefe. Si estoy aquí, es por tí.




Querido Jefe,

Esta carta te la escribo ahora (y te la voy a leer, porque sé que me oyes bien), mientras estás dormido. Lo hago, no por alguna razón especial -- creo que no las necesito contigo- si no para decirte estas cosas, porque quiero. Y lo que más quiero decirte, es gracias.

No eres mi padre, ni mi abuelo. Eres mi amigo. Por eso, gracias.

Gracias por Mari. Sin ella, lo sabes, qué distinto sería el rumbo de todo.

Gracias por Paco y Paloma.

Por Carlos, por Piyú y las niñas. Por Imelda y por Benito.

Gracias, también, por Marina [sin ella, no habría encontrado a Carolina].

Gracias, Jefe, por enseñarme dónde van las comas, y cómo abrir una crónica.

Por llevarme al circo y explicar lo que es el pain pour les elephants.

Por enseñarme que un vino blanco no necesariamente proviene de una uva ídem.

Gracias por Carol y Tomás. Por Pinky y Esperanza. Por tantas mesas.

Gracias, aunque no lo sepas, por Joan.

Gracias por Carlos Ferreyra también.

Gracias por París, en el verano.

Gracias por Père Lachaise, a donde me enviaste en metro, diciéndome que no era posible que fuera mariquita y no fuera a rendirle honores a Oscar Wilde.

Gracias, sobre todo, por Asturias.

Gracias por Gijón.

Gracias por ese paseo en Cimata, con escalas en Sidrerías.

Gracias por San Pedro (y el altar de Tío).

Gracias por Cefe y Ana -- y Julia y Gonzalo.

Gracias por Tía Sara y por Nuria y Javier.

Gracias por Coqui, por Julián y por Candela.

Gracias por el Tren Negro. Tantos trenes, jefe.

Gracias, esto sí lo sabes, por Lusin y Jack.

Gracias por reinventarme la pantalla grande.

Gracias por la Ópera.

Gracias por Nina Simone.

Gracias por los libros.

Gracias por escucharme.

Gracias por hablarme. Por reñirme. Por reír.

Gracias, gracias. Y quise decírtelo ahora, porque no me dan ganas de decírtelo mañana, ni pasado sino ahora. Mientras duermes. Cuando despiertes, voy a decírtelo y sé que vas a escucharme y tal vez me riñas, llamándome "sentimental", pero te diré que no me importa, porque aunque no hace falta, estos diez años has sido bueno y generoso. Me diste oficio y me diste comida. Me has dado mundo y me has dado amigos.

Yo no tengo mucho más que darte que esta simplona lista, de lo que me sale de aquí, de lo que -- y quienes- vive(n) en mí, lo que se deshoja en mi memoria lentamente. Pero lo mismo, ¿qué sería yo sino un ingrato, si no lo recordara, si no te lo dijera? Has sido mi mentor, mi jefe, mi amigo, mi ejemplo.

Te quiero, jefe.

Y de verdad, de corazón,
gracias.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Grandes Hits del Ukelele


Hace algunos años, en Londres, mi amigo Ashley me llevó a recorrer un circuito de distintos espectáculos de la vida nocturna y uno de los más memorables, es haber visto en acción a la Ukelele Orchestra of Great Britain en el Barbican Theatre.

Esta es una orquesta de verdad, en la que el instrumento principal, es el ukelele, con diferentes registros y un bajo acústico (en realidad una guitarra barítono).

Fundada en 1985, la orquesta ha realizado giras en muchos lugares del mundo, presentandose en el Royal Albert Hall y el Festival de Glastonbury, así como en Japón, Argentina, Hawaii, Estados Unidos y España. Igualmente, la Orquesta ha aparecido en la televisión en el Reino Unido y en otros lugares.


Desde su fundación, ha tenido diferentes alineaciones de integrantes pero actualmente se encuentra realizando un octeto y los miembros del Grupo son:

* David Suich
* Peter Brooke-Turner
* Hester Goodman
* George Hinchliffe
* Richie Williams
* Kitty Lux
* Will Grove-White
* Jonty Bankes ("bajista")

El encanto de la banda es que su repertorio incluye temas de todo tipo de procedencias musicales: por ejemplo, tienen una fabulosa versión de mi canción favorita de Kate Bush Wuthering Heights, y lo mismo tocan a Tchaikovsky que a Nirvana, con un toque muy peculiar. Por ejemplo, el tema Anarchy in the UK, de los Sex Pistols, lo interpretan a un estilo muy Simon y Garfunkel. La orquesta también compone y ejecuta sus propias obras, así como la organización de medleys, por ejemplo, Life on Mars de David Bowie se mezcla con My Way, y así.

Para esta incursión en la arqueología pop de esta mañanita de miércoles, a media semanita, les tengo preparada una selección de temas de la Orquesta, para que los disfruten, se rían, los compartan y conozcan a uno de los mejores espectáculos de los que no habían oído hablar antes.

La selección se puede descargar íntegra haciendo click aquí

viernes, 7 de noviembre de 2008

De Poetas y Santos

Ayer fue la presentación del tercer libro de poesía de mi amigo Juan Carlos (más conocido en esta pequeña esquina del ciberespacio con el mote de Jack). El libro se llama Occidente y es un poema épico-alegórico [que resulta mucho más accesible de lo que ustedes creerían al leer esa frase] que se propone (y logra) hacer un retrato fidedigno, no únicamente de la ciudad de Gijón, que es donde vivimos y de donde, curiosamente, ninguno es nativo, pero vinimos a dar aquí por vueltas del destino: él siguiendo el amor y yo siguiendo mi idea de autonomía, sino de toda una era en la cultura occidental, haciendo guiños y referencias a figuras literarias y de la cultura contemporánea que van desde Homero y Dante, hasta James Joyce y The Arcade Fire, sin ser en ningún momento pedante o aburrido, algo de lo que suelen adolescer algunos autores cuando les gana la pretensión -- pero en este caso, no hay tal: la ambición de narrar mediante poesía no es envanecida por un menosprecio al lector medio. Por el contrario, aquí mismo lo que el autor busca, de un modo franco y llano, es hermanarse con el lector. Ser una especie de Ovidio inmediato y amistoso, que le muestra a quien lee, lo que él ve.

La presentación -- a cargo del escritor Pedro De Silva, ex presidente del principado-: un momento impresionante, sumemente emotivo, y a la vez, muy sencillo, modesto. Como mi amigo y como su obra en sí.

La Casa del Libro estuvo llena de gente ayer en la tarde y muchos de los presentes éramos amigos del autor. Su mejor obra (Patsy -- ¿la recuerdan?) estuvo sentada en primera fila, muy atenta, orgullosa casi hasta la incandescencia cada vez que oía el nombre de su padre, que es el suyo (y el de la madre tierra también, aunque me parece que mi pequeña amiga aún no conoce ese mito griego). Jack aceptó con su modestia de siempre -- tan intríseca en él como sus gafas o su sonrisa- las palabras del presentador, que fueron muy bien ponderadas, un retrato acucioso de la obra y en cierta forma, del poeta y después, procedió a leer algunos pasajes selectos de Occidente, en sus propias palabras un 'trailer' de la obra per se. Y le aplaudimos. No por ser él, que no necesita de ovación alguna, si no por que la obra lo merece.

No soy muy objetivo cuando hablo de mis amigos, pero tampoco dejo que mi afecto sobrepase lo que sé de cierto. Es un gran libro. Y fue un placer y un orgullo estar en su lanzamiento, en su 'emancipación', su rito de paso al mundo. Después, la peña partió a tomarse por ahí un vino y Jack estuvo contento, libre del pre y post parto. Su libro, espléndido y entendido, ahora vuela en busca de lectores, su responsabilidad para con él, como autor, ha concluído, mas no así la mía como lector.

Por lo mismo, si entre ustedes hay lectores de poesía, que gustan de obras con sustancia y estilo, pero sobre todo, con alma propia, no tengo reparos en recomendarles con entusiasmo que lean Occidente. El libro se puede adquirir, a través de Internet, visitando esta página.

No lo dejen pasar; leerlo es una experiencia que no se olvida.

Ahora bien, eso fue ayer. Pero hoy, mi madre me recordó algo que ya se me había olvidado por completo. Hoy, 7 de noviembre, es mi santo.

Quiero decir, es mi 'otro' santo. Como ustedes saben (el nombre de este blog lo señala) yo tengo una "doble identidad" y tengo dos nombres. Hoy, es el 'Santo' de uno de ellos. Y mi madre me recordó, con insólita ternura, que hace muchos años, para celebrar uno de esos días de mi santo, mi abuela María hizo un pastel en forma de vaca -- debo haber tenido unos cuatro años y estaba obsesionado con las jirafas y las vacas, vaya usted a saber por qué motivo, razón o circunstancia. El caso es que la buena viejita -- que en ese entonces no era tan viejita- se encargó de hacer un pastel de forma bovina. La foto que acompaña este texto no corresponde a ése pastel, pero fue la imagen más parecida que encontré.

Las celebraciones eran sencillas, las hacíamos en casa. A veces venían mis primos, pero no siempre. Me gustaba que fuera mi santo por que me sentía especial. Me regalaban algún libro o me llevaban al cine. Era un pequeño "extra" más allá de mi cumpleaños -- que se tardaba tanto en llegar- y Navidad/Reyes, que realmente nunca me han hecho sentir feliz.

Hoy recuerdo que es mi santo y me alegro y me enternezco. Recuerdo ese pastel de vaca y el tener este vínculo con mi padre que nadie más en la familia tiene ya. Y creo que mi mamá sigue teniendo razón, no importa qué tan lejos esté o qué tan viejo sea (aunque no me siento viejo, me siento de mediana edad y no sé por qué me late que eso es infinitamente peor, jajajaja) siempre habrá una parte de mí que se sigue entusiasmando cuando llega mi santo, a medio camino de mi cumpleaños.

Así sea, pues.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Un día en la vida...

Dos imágenes de un mismo día.

Estados Unidos recibe a su primer presidente negro.

Un atentado del Narco (aún sin oficializar) acaba con el Secretario de Gobernación de México y otras cinco personas (hasta el momento). En plena calle, un día cualquiera.

Dos imágenes. Dos umbrales que se cruzan. Por un lado, siento una enorme curiosidad y hasta un poco de optimismo medio escéptico. Por otro lado, siento muchísimo miedo.

Así pasa, cuando la historia te sucede y tú lo ves todo, tras bambalinas.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Mañana...

Supongo que, aunque intentara buscar algún otro tema para la entrega de hoy, hablar de lo que va a pasar mañana en los Estados Unidos es inevitable.

Mañana es el round final entre McCain y Obama.

No simpatizo realmente con ninguno (como se sabe, mi gallo era Mrs. Clinton). Sin embargo, y ya puestos a parir, supongo que es como las últimas elecciones en México (2006) -- no es que gane el mejor candidato. Semejante cosa no existe. Entonces es que gane el menos peor, o en el caso de lo que viene mañana, el menor de los males.

Se ha hablado tanto de la elección, que me cuesta trabajo creérmelo, tomarlo en serio. Sin embargo, creo que es uno de los momentos clave de la historia y querámoslo o no, nos toca ser testigos.

Hace dos años, yo no había oído hablar de Obama. Hace seis meses, yo no había oído hablar de esa vieja loca y retrógrada comosellame. El panorama ha dado un giro enorme -- todo se mueve muy rápido.

¿Ustedes qué creen/esperan que pase?

¿Será Obama el primer presidente negro (o bien, mulato -- la madre era blanca) de los Estados Unidos?

¿Será MacCain un títere supremo para perpetuar el fascismo de los republicanos ultraconservadores?

No tengo idea... ¿y ustedes? ¿Son Hot Mamas por Obama, o le quieren poner lipstick al bulldog?

viernes, 31 de octubre de 2008

Cucos, Brujas...

...temibles personajes imaginarios...

¿A quién no le daban miedo esas cosas?

¡Y muchas otras! (La oscuridad, los mostros, el hombre del costal y en mi caso, los robots...)

Pero cuando crecemos, nuestro miedo lo toman cosas más inmediatas, sofisticadas y terrenales, aunque igualmente inexplicables: la crisis, el terrorismo, la corrupción, el cáncer, la gente mala e ignorante... pero nuestros temores más intrínsecos de la edad chirrisca siguen por ahí enroscados como víboras, esperando cualquier chico rato para desenroscarse y darnos un susto.

Anoche, sin ir más lejos, me desperté de pronto, sobresaltado. Estaba soñando, pero claro, como sucede siempre en sueños, no sabes que estás soñando. El caso, soñaba que yo tenía miedo. Un miedo terrible y pavoroso. Miedo a la calaca que llevo dentro [calaca, né esqueleto, calavera] y me asuste un chorro. Era una angustia terrible y opresiva.

Recuerdo que me miraba en el espejo y me imaginaba la calaca dentro de mí. ¡Era horrible! Le dije a Audrey que iba a ver a un doctor para que me la sacara. Audrey me respondió (con una voz tipludita y extraña -- no me imaginaba que tuviera una voz así, pero así sonaba, como una especie de la voz de Lisa Simpson pero más aguda) que le parecía una buena idea. No podía seguir con una calaca por dentro.

Entonces, un doctor me sacaba la calaca... y yo me sentía muy raro, como si no tuviera huesos (y claro, ¡no tenía huesos!) -- era como un globo desinflado. Y no podía caminar. Recuerdo la sensación de no tener huesos ni rodillas en las piernas y reptaba a todas partes. La Audrey a veces me arrastraba, como arrastra su mantita, pero luego la Audrey tenía algo importante qué hacer (me lo decía, con su voz de silbato, pero no recuerdo qué era) y me dejaba tirado. Y me daba angustia, porque la calaca que me habían sacado, andaba por ahí, lamentándose.

Luego desperté. Pero fue demasiado para mí.

Luego ví a Audrey, hecha un ovillo al pie de la cama, mirándome sin hablar, con su carita de '¿podemos dormir otro rato más?' y me empecé a reír y a reír y a reír.

Y así he estado, todo el santo día.

Ya no me asusta nada de lo que me asustaba cuando era niño. Creo que tampoco puedo darme el lujo de que me asuste lo que ahora asusta al mundo.

A estas alturas del poema, los cucos y brujas, igual que las calaveras, me pelan los dientes.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Ruido Rosa



La clase de arqueología pop de hoy, no gira en torno a un sólo álbum, o a un sólo grupo o artista: esta vez, trata sobre diversas canciones y sus versiones.

Alguna vez uno de mis amigos dijo que a mí me gustaba la "música para chicas" y esto no es necesariamente verdad: me gusta la música hecha por chicas, pero también me intriga ver cómo las chicas interpretan una canción escrita y cantada, originalmente, por un hombre. Así pues, con esta idea, e
stuve pensando en muchas canciones que me gustan que originalmente son cantadas por hombres y que en sus versiones con mujeres me gustan aún más.

Muchas veces la letra no cambia en absoluto (¡ni siquiera de género, en algunos casos!) y sin embargo las consecuencias están intactas, igual que el efecto.

Algunas de las voces son angelicales, otras son completamente sui-géneris; los arreglos van desde el toque de reggae (en la versión de Kate Bush), al jazz (con la formidable Caecilie Norby) o a la extraña ternura (Tori Amos strikes again).

¿Qué más puedo agregar? ¡Esta es una de las listas que más me ha divertido compilar!, así que hagan click en el título de cada canción para descargarla y oírla.


Top 10 de Covers de canciones escritas por hombres y cantadas por mujeres:

1) Marianne Faithfull - It's All Over Now, Baby Blue
[Original de Bob Dylan. Una de esas canciones que te persigue con toda su ominosa belleza a la hora de decir "buenas noches y gracias"]

2) Tori Amos - Real Men
[Original de Joe Jackson. Tan espléndidamente ejecutada que uno no la podría imaginar de otra manera. La letra es una verdadera maravilla.]

3) 10,000 Maniacs - More Than This
[Original de Bryan Ferry. La voz y el ritmo son completamente distintas, sin embargo, el júbilo está muy presente, tanto como estuvo antes en Avalon]

4) Caecilie Norby - Life on Mars
[Original de David Bowie. El humo, el solo de trompeta, la voz como terciopelo. Hasta el propio Ziggy seguro se estremece nada más de oírla.]

5) Liz Phair - Mother's Little Helper
[Original de Jagger & Richards. O de como las amas de casa de los 60 aceptaron la crisis nerviosa como parte del territorio. Miss Phair no sacrifica el humor cáustico, pero tampoco la esencia femenina de la casi-rima-infantil-pero-no. What a drag is getting old...]

6) Kate Bush - Rocket Man
[Original de Elton John. O bien, Kate goes to Jamaica. Have a nice day!]

7) Eurythmics - Satellite of Love
[Original de Lou Reed. Annie, con un antifaz de terciopelo negro, una caja de bombones en forma de corazón y un látigo. Bop-pop-pop.]

8) Sinéad O'Connor - All Apologies
[Original de Kurt Cobain. La doncella irlandesa se despoja de su furia y con exquisita humildad, se despide del chico de Seattle.]

9) June Tabor - All This Useless Beauty
[Original de Elvis Costello. La dicción, la fuerza tan controlada, los matices, las texturas. ¿Qué vamos a hacer con tanta belleza útil?]

10) Happy Rhodes - Ashes to Ashes
[Original de David Bowie. No, no es Annie Lennox haciendo dueto con Kate.Bush. Esta es una sola garganta y tampoco es Bowie en drag. Es un misterio jubiloso, algo inexplicable y delicioso. We know Major Tom's a junkie...]


Las versiones originales son todas espléndidas, pero creo que ninguna de estas damas desmerece ante el origen, sino que ayuda a que cada una de estas coplas brille con una nueva gracia.

Escúchenlas y luego vengan a contarme qué opinan de la aventura auditiva, o si quieren, sugieran las suyas propias, que estoy seguro serán todas formidables.

lunes, 27 de octubre de 2008

¡Hay que ser absolutamente moderno!


Rimbaud lo dijo y yo lo creo .


Y a mi modo de ver, el ejemplo más puro y contemporáneo (aún más que mi bienamado Andy Warhol) de artista moderno es el inenarrable Roy Lichtenstein, quien, si viviera, hoy cumpliría 85 años de edad.


Neoyorquino de pura cepa, Lichtenstein era hijo de un corredor de bienes raíces y desde niño era aficionado al serial de Flash Gordon que transmitían en la radio. A los 16 años comenzó a estudiar arte con Reginald Marsh y se licenció en artes en la Universidad Estatal de Ohio. La Segunda Guerra Mundial interrumpió sus estudios, al ser incorporado a la Armada.Al terminar la guerra, se estableció en Cleveland, donde conoció a Isabel Wilson, su primera esposa, con quien tuvo dos hijos (luego volvió a casarse, con Dorothy Herzka, que fue su compañera hasta su muerte). Allí trabajó como diseñador industrial hasta que la Universidad de Rutgers lo convocó para enseñar en el Douglas College, aún estaba inscripto en la corriente -entonces mayoritaria- del expresionismo abstracto.

En 1958 hizo sus primeras experiencias artísticas con billetes, e imágenes del Pato Donald y Mickey Mouse aunque destruyó casi todos los trabajos de esa época y pocos sobreviven. En 1961 insistió con esa técnica sobre cómics, que sería su rúbrica. Ese año produjo su obra emblemática, !Mira Mickey, he pescado uno grande!. El pintor tomó un dibujo de tira cómica de la envoltura de un chicle y lo agrandó. Eso fue todo: transformar un elemento de la estética comercial en objeto de las bellas artes y de este modo, junto con Warhol, dio inicio a la corriente conocida como pop art -- que sigue siendo por mucho, mi favorita.

La historia señala que también en 1961 se acercó al supermarchante de arte Leo Castelli, dotado de un notable olfato artístico y comercial. Castelli no solo lo tomó como artista exclusivo sino que le ofreció pagarle regularmente una suma de dinero para que se dedicara exclusivamente a producir obra. Su primera muestra como artista pop la hizo en Manhattan en 1962., incluyendo en esta muestra la legendaria pieza Girl drowning, que ahora forma parte de la colección permanente del MoMA en Manhattan (¡ese cuadro es increíble! Aquí abajito pueden verlo) .

Lichtenstein comenzaba a transitar a su manera el camino del arte contemporáneo, en el que utilizó sus conocimientos como diseñador para crear una pintura con la fuerza de los grandes carteles publicitarios y utilizando la trama punteada del fotograbado. En su estética coincidió con Warhol y siempre sostuvieron una amistosa "competencia", aunque jamás hubo animosidad entre ambos.

Pero ojo, no todos los críticos consideraron que sus obras eran arte. Brian O'Doherty escribió en el New York Times en 1963 que Lichtenstein era uno de los peores artistas de los Estados Unidos, dedicado a fabricar a toda prisa porquerías hechas en serie. No obstante, el criterio dominante en el mundo del arte opinaba diferente y Lichtenstein causó furor. En 1987 se convirtió en el primer artista vivo al que se le dedicó una retrospectiva en el MoMA.

Creo que Lichtenstein, aún más que Warhol -- pese a la filia especial que le tengo- representa mi idea de un artista moderno, en el sentido más absoluto de la palabra, a la manera de Rimbaud.
No basta con la pretención de ser moderno, sino que es total menester el buscar la originalidad aún con bases previas: ya sea en la música, las artes, la literatura. No es la historia, la pieza o el cuadro, si no cómo lo cuentas, lo interpretas, lo pintas.

De lo contrario, se puede caer en la tentación de creer que cualquier cosa hoy en día es 'arte moderno', cuando realmente no es así. Y esa era la idea que Lichtenstein abrazó toda su vida.

viernes, 24 de octubre de 2008

Ilegalmente tuyo

Robert Nuñez es un magnífico chico.

De hecho, podría decirse –valga el cliché- es una joya: reúne características que lo ponen en la categoría que las abuelitas calificaban como “buen partido”: trabajador, considerado, inteligente, divertido; canta ópera muy bien, sabe cocinar también, no hace pis en la piscina, ni toma dexedrina y siempre sabe de qué hablar.


El que Robert sea homosexual liberado – mas no libertino, conste- es sólo, como diría Dil (Jaye Davidson) en la fabulosa Juego de Lágrimas, “detalles, detalles”. Por lo mismo, su emocionado e-mail en el verano de 2004 para informar a los cuates que él y su pareja, Guillermo, iban a ser parte del nutrido contingente lésbico-gay que contraería matrimonio en masa en la ciudad de San Francisco, pareció una estupenda noticia.


Lástima que las buenas noticias tengan fecha de caducidad.


Pocas semanas después de su boda, la suprema corte de California, por orden del increíble Governator, revocó la validez de tales alianzas, por lo que antes de que pudieran mandar a revelar las fotos de su honeymoon en Cancún, Bobby y Memo se encontraron con que no sólo no estaban casados, sino que para todo uso y razón nunca lo estuvieron y por si fuera poco, su unión, pese a ser oficiada por el alcalde de la ciudad de San Fran, se contemplaba como una felonía fuera de las leyes del estado. Ergo, Robert escribiño un nuevo correo mezcla de desconcierto y genuina ojeriza: “si no somos legales, ¿qué carajos somos?”


Y aquí es donde uno se queda patidifuso: en este caso, el pasto no es más verde en casa del vecino.


En ese momento, el proceso para que se admitiera la propuesta de leyes de convivencia en México era más parsimonioso que embarazo de elefanta, recuerdo que en esos días salió por la tele un diputado panista rebuznando: “está bien que [los homosexuales] quieran derechos como la gente normal (sic), lo malo es que luego van a creer que son como nosotros”. Tampoco escandaliza – aunque sí asquea- el que en Cuba, el régimen castrante, er, castrista, todavia acose y arreste a travestis (homosexuales o no) por el simple hecho de serlo. Bobby y Memo no quitaron el dedo del renglón y cuando nuevamente se legalizaron las uniones homosexuales en su estado, se volvieron a casar en septiembre pasado, en Los Ángeles, con todas las de la ley y su familia presente.


Pero nunca falta el pero --y es increíble que, en la tácita capital de la diversidad sexual (los Estados Unidos) pasen estas cosas-, ahora emerge la abominable propuesta #8, una enmienda a la constitución que, de ser aprobada en las elecciones del próximo 4 de Noviembre, significa que los matrimonios gays nuevamente son ilegales en California.


Y yo pienso: ¿retrocede el reloj? ¿De balde el esfuerzo de tantos? Quizá, si Bush & Co. se salen con la suya y su chicle pega, los magníficos chicos como mi amigo Robert y su pareja se tendrán que ver a escondidas o ser prófugos de la ley, como si fueran tunantes, lo que sería una fantasía medio romántica… y una realidad muy perturbadora.


Yo no puedo hacer nada, pero, si ustedes están en los Estados Unidos y en particular en California, por favor, voten NO a la propuesta 8. Es injusta. Es monstruosa. Es 1984. Y es inhumana.


Y desde aquí le digo a Bobby que en su lucha no está solo.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Una noche de Cabaret (I)

La primera vez que escuché en vivo y en directo a Clare Fader y los Vaudevillians, fue hace unos ocho años (¡zaz! ¡Hasta ahora que lo escribo me doy cuenta del tiempo transcurrido!) un sábado por la noche en un centro nocturno de Washington, D.C.

Iba con MyCool King, y no tenía idea de lo que íbamos a ver. Cuando estábamos juntos, como él era el Profesor Higgins, tratando de hacer una Duquesa de esta florista arrabalera (léase, su servidor), él era quien elegía los filmes que vimos, los restaurantes a los que fuimos y los actos y conciertos a los que fuimos -- que no fueron tantos, pero lo mismo-. Todo era parte de mi educación, y no sólo sentimental.

Recuerdo que era sábado por la noche, por que esos eran los días en que salíamos a cenar y a alguna variedad. Al cine íbamos los viernes o los domingos. A caminar, cualquier día. Pero los sábados eran especiales. Los recuerdo con cariño, por que no he vuelto a tener sábados así.

Lo mismo íbamos a ver un concierto de Mozart, o a ver a The Manhattan Transfer o a Connie Champagne o a Moby o, en el caso de arqueología pop que hoy nos ocupa, a Clare Fader y su banda.

Me gustó que se trataba de música de cabaret auténtica, original, con el sarcasmo de fines del siglo XX intacto y ágil. Me hizo mucha gracia una canción en especial, llamada Wedding Day Lament (la pueden descargar para oírla aquí), que Clare -- una mujer delgadísima, de cabello rojo, con un rostro de belleza particular y muy fina, como de otro tiempo- interpreta con una triste dulzura y buenas dosis de cinismo.

La banda, además de Clare, la componen Scott Manring (en guitarra), Mary Kate Elkins (en cello), Aaron Bachelder (en percusiones) y Andy Mabe (en bajo). Son originarios de Winston-Salem, Carolina del Norte y hacen una extraordinaria fusión de cabaret, jazz, pop, y world music, que resulta refrescante y moderna. Su espectáculo en vivo resulta muy diferente, con participación del público y toda la cosa. Tan lo disfruté, que algunos años después, estando en Nueva York de trabajo, me enteré que se presentaban en el Slipper Room y los volví a ver. Lo disfruté muchísimo.

Me compré sus dos discos, y aún los conservo. Por eso mismo los comparto con ustedes -- es música que posiblemente no han oído y que no creo que llegue a ser tan popular como para que llegue a todas partes, así que quise compartir con ustedes estos dos espectaculares álbums, que incluyen las canciones de su repertorio original e invitan a la carcajada y también, a bailar.

Para descargarse The Elephant's Baby, hagan click aquí

Para descargarse Seventh & Trade, hagan click aquí

Escúchenlos y por favor, dénme sus impresiones.

lunes, 20 de octubre de 2008

@!#?@!

¡Es lunes!

Y siento que la semana va a ser muuuuuy larga.

Argh.

Nos leemos el miércoles.

viernes, 17 de octubre de 2008

Música de Fondo

Aunque muchas veces no lo notamos, la banda sonora de una película es indispensable para hacer que los diálogos y las imágenes que vemos en pantalla funcionen. ¿Alguna vez se han imaginado cómo habrían sido sus películas favoritas sin la música que las caracteriza? ¿Significarían lo mismo, o serían algo completamente distinto?

Por favor, traten de imaginarse a 2001: Odisea del Espacio sin los valses de Strauss o sin
Also Sprach Zaratustra.

O bien: a El Exorcista sin Tubular Bells de Mike Oldfield. O El bueno, el malo y el feo, sin música de Ennio Morricone. O La Pantera Rosa sin el característico tema creado por el maestro de maestros Henry Mancini. O, ya hablando de él, a Desayuno con Diamantes sin escuchar la clásica Moon River en boca de Miss Hepburn. Como que no sería lo mismo, ¿verdad? ¿O qué tal si John Williams no hubiera hecho la música Star Wars? ¿Habría Marcha Imperial y sería un tono de teléfono celular tan socorrido como lo es ahora?

Todos sabemos que la música es un elemento importantísimo de una película, aunque muchas veces no se le da el reconocimiento que merece; sin embargo siempre sucede que en algún lugar – una tienda departamental, por ejemplo; están comprando un par de zapatos y escuchan de pronto los acordes de algo que es terriblemente familiar. Lo tararean, algo que conocen pero ¿qué es…? De pronto se dan cuenta que es el tema de –por decir algo- Arturo, el millonario seductor en una versión instrumental y sacarina (lo que mi abuelo llamaba no sin un cierto escarnio "música de elevador"), sin embargo, es testimonio de una película y ha adquirido una vida aparte de la que ya le conocíamos en la pantalla.

Lo mismo pasa con las canciones de las películas. ¿Se imaginan a ese bodrio llamado El Guardaespaldas sin que Whitney Houston (antes de que se volviera una iguana del mar) soltara su potente voz para cantar I will always love you? Sí, sé que la canción (igual que la "del Titanic") sufrió de ser sobreexpuesta, tocándola hasta en la sopa; pero sin ella, la película hubiera sido realmente intolerable.

Hagan el intento de ver alguna de sus películas favoritas, sin la música, nada más para probar. Vean las primeras tomas de Blade Runner (Ridley Scott, 1982) sin la música orquestada y compuesta por Vangelis. ¿Qué imagen queda? Un paisaje desolador, extraño, pero estéril. Es el sonido lo que le da esa majestuosa impresión de entrar a un templo gigantesco, ominoso, la noción de que vamos a ser partícipes y testigos de algo terrible y hermoso: lo mismo en la escena en que Deckard (Harrison Ford) conoce a Rachael (Sean Young). Sin la música de fondo, por muy bien que ambos actores trabajen, el efecto es carente de texturas.

Otro caso se presenta si tratamos de sustituir una pieza por otra, en casos específicos, donde una canción se identifica de inmediato con la secuencia que acompaña.

Por ejemplo, en Exotica, de Atom Egoyan: la escena del strip-tease que hace Mia Kirshner al ritmo de Everybody Knows (del maestrazo Leonard Cohen). Ahora, traten de imaginar otra canción (la que sea) en su lugar. A que no es lo mismo, ¿verdad?

O ¿cómo sería Pat Garrett & Billy The Kid sin Knocking at Heaven's Door de Bob Dylan?

Hasta una canción chocante como The Blower's Daughter, de Damian Rice (¿alguien puede decir conmigo "flor de un día"?) funciona muy bien cuando se escucha al abrir Closer, de Mike Nichols, mientras Natalie Portman se mueve llena de gracia por Londres, para hacer después un círculo perfecto, sólo que en Manhattan, con la misma. Tal es el efecto que (al menos para mí) es imposible imaginarla con otra.

Por lo mismo, y para honrar algunos de los momentos claves de soundtracks en el cine, aquí una breve lista de momentos en que la sinergia cine/musica es un modelo de perfección.

*La primera escena de El Graduado (Mike Nichols, 1967) con Dustin Hoffman paseándose como sonámbulo por un aeropuerto mientras se oye íntegra The Sounds of Silence (Simon & Garfunkel).

*Sally Bowles se acomoda ante la audiencia en el Kit-Kat Club y dice: You have to understand the way I am, mein herr.

*Sin preverlo, Kathy Thorn (Lee Remick) es arrojada al vacío por el pequeño Damien (Harvey Stephens) en La Profecía (Richard Donner, 1976). El Ave Satani de Jerry Goldsmith funciona para helarnos la sangre (donde en el tibio remake, no hay impacto en la música).

*En Tiburón (Steven Spielberg, 1975) la chica se aleja demasiado nadando, mientras oímos cómo se acerca el escualo antes de soltarle la tarascada. El crescendo de cuerdas es hoy universalmente conocido.

*Marion Crane (Janet Leigh) decide tomar una ducha en el Motel Bates en Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) y Bernard Herrmann hace que un cuarteto de violines grite junto con ella mientras queda hecha picadillo – igual que nuestros nervios.

*Butch Cassidy (Paul Newman) pasea en bicicleta con Etta Place (Katharine Ross), mientras oímos – y luego tarareamos hasta en el baño- Raindrops sep fallin' on my head, en Butch Cassidy & The Sundance Kid (George Roy Hill, 1969). Muchas gracias, Burt Bacharach.

*Alice y Bill Harford (léase, Nicole y su ex, ese pinche güey), totalmente encuerados frente al espejo del tocador se manosean mientras Chris Isaak anuncia que Baby did a bad, bad, thing, mientras la cámara de Stanley Kubrick los observa, inclemente, en Ojos bien cerrados (1999).

*Una mañanita fresca y primaveral en Vietnam, mientras los helicópteros arrasan una aldea y La Marcha de las Valkirias de Wagner suena a toda potencia, llenándonos de angustia y maravilla en Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979)

*El arrogante Nicholas Van Orton llega a su palaciego hogar para encontrarlo vandalizado y convertido en una trampa mortal. El himno psicodélico White Rabbit, de Jefferson Airplane nunca había tenido un efecto más horripilante, tal como se ve en El Juego (David Fincher, 1997).

*El doctor Archie Bollen (George C. Scott) y la hermosa Petulia Danner (la celestial Julie Christie) se escabullen de una fiesta de gala en el hotel Fairmont de San Francisco, dejando al marido de ella (Richard Chamberlain) con los cuernotes bien montados mientras Janis Joplin canta en vivo Roadblock. Es así como inicia el verano del amor en Petulia (Richard Lester, 1968).

*Unos espectaculares labios rojos que ocupan toda la pantalla aparecen sobre un fondo negro y nos preparan para el relato (bien extraño y muy pasado) que veremos esta noche al inicio de El Show de Terror de Rocky (Jim Sharman, 1975).

*Escenas de aproximación: Rapsodia en azul, de George Gershwin, en una serie de amorosas tomas de Nueva York: son pequeños detalles que nos van dando, gradualmente, una gran imagen de la ciudad que nunca duerme. Por supuesto, la cinta es Manhattan y el director es Woody Allen.

*Scarlett O'Hara (Vivien Leigh) se levanta, orgullosa, después del cortón que le dio Rhett Butler (Clark Gable) dice "Mañana será otro día" y el tema de Max Steiner se crece, mientras en la mente del mundo se graba esa última gran imagen de Lo que el viento se llevó (Victor Fleming, 1939)

*Pálida y hermosa, Ilsa (Ingrid Bergman) pide de manera irresistible a Sam que por favor toque de nuevo As time goes by, aún para disgusto mayúsculo de Rick (Humphrey Bogart). Naturalmente estamos todos en Casablanca (Michael Curtiz, 1942).

*Uma Thurman es Mia Wallace, John Travolta es Vincent Vega y todo el mundo adquiere una fiebre de Twist cuando explota en escena el Misirlou de Dick Dale y sus Del-Tones en la más memorable secuencia de Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994)

*En El diablo viste a la moda, en el montaje de los desfiles de alta costura en París, se utiliza perfectamente el temazo de U2 City of Blinding Lights, haciendo que las imágenes, vibrantes y rápidas, se ajusten perfectamente a la letra que canta Bono: Oh, you look so beautiful tonight/in the city of blinding lights.

Y muchas, muchas más.

Aunque puede haber cine sin música (Los Pájaros, de Hitchcock, es un ejemplo brillante de la ausencia de score) lo cierto es que la espina dorsal de una película es precisamente una buena partitura o una brillante selección musical.

Ahora, ¿ustedes quieren agregar algo más…?

Tomen sus zapatos de baile y encuéntrenme en la pista.