viernes, 31 de agosto de 2007

Princesa Diana

Sí, sí, sí, hombre, ya...

...ya sé que hoy se conmemoran los diez años de la trágica muerte de Diana Frances Spencer, alias Lady Di, o bien, la Princesa de Gales, o bien "esa mujerrrrrrr" [mi tía Isabelita dixit... ¡ay qué error fue dejar a Carlitos casarse con esa plebeya!], la reina de corazones del pueblo (!) y casi-casi Santa Diana.

Pero no me da la gana -- y ultimadamente en este blog hablo de lo que a me da mi regalada gana- hablar de ella, ni de lo buena que era, ni de sus acciones altruistas ni de cómo se fue a matar junto con su amasio musulmán du jour con el que andaba amancebada en la Riviera y en París, en un estúpido accidente de coche cuando los perseguían unos paparazzi a los que ella ya no pudo manipular a su antojo como antes (¿a poco nadie recuerda que la reina de los corazones del pueblo, nada estúpida, era una titiritera suprema de los medios masivos de comunicación?). No. No me apetece echar flores a una mártir en la que no creo.

Pero sí les voy a hablar de una Princesa Diana.
Una a la que siempre le tuve cariño.
Ustedes tal vez la recuerden por el nombre de La Mujer Maravilla.




Todo fue porque en 1979, éste fue el primer cómic que leí.

Aún conservo dos ediciones del cómic el #246 de la primera serie (de la última etapa de lo que hoy se llama Silver Age); una en español -- la que mi madre me compró en un kiosko y que fue el cómic que no sólo me hizo leer otros, sino que además me hizo interesarme en temas de mitología griega, por ejemplo- y una en inglés.

No es una gran aventura; ni siquiera es una historia que se consdere canónica en la serie... pero me gusta. Me gusta más allá del factor nostalgia, por que es una aventura en la que Diana Prince debe defenderse casi sin utilizar sus poderes de amazona (después sabría que hubo una etapa en su carrera de superheroína en la que definitivamente prescindió de su divinez y sus super poderes, y que incluso fue anterior a este episodio). Me gusta porque fue la primera vez que pude ver cómo fluía el movimiento de un panel a otro... y eso es algo que te ocurre cuando descubres una nueva manifestación de arte que no conocías.

Así como muchos recuerdan con cariño la primera película que vieron, el primer libro que leyeron o bien, el primer programa de TV que siguieron con devoción, yo así recuerdo a la primera heroína de ficción que tuve.

¡Cuánto significaba su figura para mí! -- por muchos años, en mi primera infancia, fue una figura constante: en un poster de Lynda Carter caracterizada que tuve pegado en el reverso de la puerta de mi habitación; en una camiseta, en una mochila, en libros de colorear, cómics, álbums de cromos... fue importantísima para mí, hasta que como a los nueve años o así, un psicólogo imbécil (sí, semejantes cosas existen) al que me refirieron de la escuela, dijo que yo leía demasiados cómics que me sobreestimulaban la fantasía y prohibió que los leyera (de hecho, prohibió que leyera en general... lo que resultó en una debacle pavorosa para mi fragil persona); esto aunado a que la bienintencionada pero ultimadamente harto errada y un poquito pretenciosa en aquél entonces hermana de mi padre, Guadalupe, proclamase que demasiadas figuras femeninas en mi imaginario podían ser "perjudiciales" -- querida, querida tía... no hay peor ciego que el que no quiere ver- para mi desarrollo, devino en que me separaran de uno de mis íconos preferidos por años, hasta que yo mismo me volví a procurar sus aventuras, en la adolescencia... pero ya no era el mismo personaje. No obstante, siempre está esa imagen de mi niñez, que significó algo y que aún significa en mi imaginario, en mi interior.

Ahí brilla aún, formada de arcilla, animada por los dioses; hermosa como Afrodita, sabia como Atenea, fuerte como Hércules... esta es para mí la princesa Diana, la verdadera Princesa Diana, y no la rubia sosa, bulímica, melodramática, neurasténica y calculadora que todo mundo recuerda hoy rasgándose las vestiduras.

Esa señora nunca hizo nada que me ilusionara, o que me hiciera anhelar emularla... en cambio, a la princesa amazona, mucha de la imaginación que luego rendiría frutos, se la debo y es por eso que cuando digo Princesa Diana, pienso en ella.

Y no en ninguna otra.

4 comentarios:

Ben dijo...

Aparte de Batman, los comics de DC nunca me llamaron la atención. Yo fui un adolescente (porque empecé a leer comics a los 15 años) Marvel. Y Wonder Woman...hmmm no sé...sólo puedo decir que siempre preferí las mallas ajustadas en tíos musculosos. Ja!

Un abrazo my dear

Viviana dijo...

No podría estar más de acuerdo en lo que comentas acerca de las dos Dianas.

La güereja, ex princesa de Gales, me pareció siempre una mujer sumamente manipuladora. Y todo este rollo por los diez años de su muerte...por dios.

Y la otra Diana, mujer maravilla, fue una de mis grandes heroinas de infancia. Pero en el programa de televisión con Linda Carter (por cierto mi papá babeaba cuando la veía). Yo nunca leí comics.

Un besito

Jorge Iván Argiz dijo...

Ainsssss

Hablar de WONDER WOMAN y no mencionar a GEORGE PÉREZ debería ser considerado pecado mortal, jaja.

Un abrazote desde la vecina Avilés, compañero. Un placer charlar contigo y el resto la otra tarde/noche

Miguel Cane dijo...

Queridos Todos...

Pues sí, lo digo y lo sostengo. Para mí, la Princesa Diana es alguien muy, muy, muy diferente.

Y Tessitore, me estás vacilando, ¿verdad? (Es que luego no pesco muy bien el sarcasmo...)

Jorge Iván, querido: Ahhhh la Wonder Woman de Pérez amerita otro post al-together.

Ya verás.

Abrazos y besos @ todos.