lunes, 5 de febrero de 2007

Diez años


Aunque para todos usos y razones yo comencé a trabajar en el mundo del periodismo a fines de agosto de 1996, la que considero la fecha exacta del inicio de mi carrera es el 5 de febrero de 1997, que fue el día en que apareció por primera vez mi nombre impreso en una plana de El Universal.

Ya no recuerdo realmente sobre qué escribí -- en esa época, oficialmente pertenecía a la sección de Suciales... er, sociales, aunque me la pasaba contrabandeando todo mi tiempo con la sección de cultura, con Taibo I. No tengo ya ningún ejemplar del diario ese día, no quise conservarlo.

Lo que sí retengo en mi memoria, es la extraña sensación de ver mi nombre (sí, mi nombre, el que yo elegí para mí) impreso en tinta negra sobre el papel del periódico. Es algo que, aún hoy, no he vuelto a sentir. Es indescriptible en el sentido de que no podría encontrar palabras que pudieran decir cómo me sentí en ese momento.

Nunca pensé que me dedicaría a esto. Todo lo que yo quería era poder escribir y ahora vivo de escribir.

Algo que recuerdo de ese momento es preguntarme ¿dónde voy a estar en diez años? ¿Esto va a durar? ¿Es una realidad? ¿O mañana se acaba esto y seguiré siendo un vago sin oficio ni beneficio?

No hice planes, pero ahora que recuerdo ese momento de hace diez años, puedo decir que las baldosas amarillas, aunque sinuosas, y a veces rodeadas de monstruos que merodean, también han sido constantes y que me siento satisfecho. No puedo creer que he llegado hasta aquí, que diez años han transcurrido tan pronto.

Todavía se siente como si fuera el 5 de febrero del '97.

Ahora, estoy muy lejos de como era todo en ese día y sin embargo, siento que sigo siendo la misma persona... y diez años más tarde, estoy en otro camino, que me llevará a otras partes.

Y ahora, ya puedo decirlo.

Hace diez años, yo soñaba con decir lo que ahora voy a decir. Y ahora decirlo es tan fácil, como sólo poner palabras en esta pantalla.


Esta primavera, Ediciones B (México) publica la primera edición de lo que es mi primera novela.

El título, hasta el día de hoy, es Todas las fiestas de mañana y es (obviamente), un homenaje a Lou Reed, Nico, el Velvet Underground, Andy Warhol y la infinita tristeza.

Un día les contaré la historia de todos los intentos de esta novela por nacer. Pero no hoy.

Hoy sólo tengo ganas de celebrar.

Celebrar estos diez años (ininterrumpidos), celebrar este embarazo tan largo que está por llegar a su alumbramiento [ecos de Ravel] y celebrar que están todos aquí, cerca de mí.

Así pues, descorcho el champagne y sirvo las copas, alzo la mía ante ustedes para decir

Sláinte!

Y también [recordando a Eliot]:
Shanthi, Shanthi, Shanthi.

8 comentarios:

MERCE dijo...

FELICIDADES MIGUELÍN, Y QUE CUMPLAS MUUUUUUUUCHOS MÁS.
B7S

nyman dijo...

Muchas felicidades Miguel, me da harto gusto ver como los sueños se pueden alcanzar. Muy orgulloso de ser tu cuaderno y deseando que la vida te llene de muchos momentos igualo mas gratos que este...

Hay que brindar, me cae!

Mario dijo...

Me uno a las felicitaciones. De alguna forma, escribir es como traer un hijo al mundo: hay un cierto orgullo en ello, un cierto temor de cómo lo va a recibir el mundo y la certeza de que la relación con lo creado variará con el tiempo (en ocasiones lo sobreprotegerás y en otras querrás nunca haberlo escrito)... Pero bien vale la pena todo esto... Un abrazo, querido Miguel

Patricia dijo...

Felicitaciones por dos! Por tus diez años de hacer lo que tanto amás para vivir. Y más aún, felicitaciones por la otra noticia, de la aparición de tu primera novela.

Nada de lo que pueda decirte ahora expresa lo feliz que estoy con esa noticia, de verdad. Sé lo que significa para tí, y por eso todo lo que te diga es poco.

Un abrazo enorme!
Patricia

Miguel Cane dijo...

Merce:

¡Gracias!
¡10 años no es nada!

(Brindaremos en España)

M

Miguel Cane dijo...

Davis:

Sí, hay que brindar. ¿Cuándo te dejas caer?

Ora sí que celebraremos. Tu casa y mi hijo... ¡qué maravilla!

Miguel Cane dijo...

Patricia/Penélope.

Ejemplar dedicado hasta Dedicado, naturalmente. ;D

Y gracias, de todo corazón.

Miguel Cane dijo...

Mario:

¡Ay! ¡Los dolores de parto!
La cosa con una novela, es que cuando escribes, no sabes qué va a ocurrir. Arrojas una moneda al aire.
Tengo suerte. Muchísima.
Espero que algún día, leerás lo escrito. Para eso está solamente: para ser leído.

Y sí, es como tener un hijo. Pero cuando se publique, ya no será sólo mío. Sino del mundo al que vaya a dar.

Un abrazo fuerte y gracias, gracias, por la felicitación.