viernes, 23 de febrero de 2007

Whisky, Ginger, rocas




Me gusta el whisky.
Cuando tenga mi propia casa (que no falta mucho), lo que nunca faltará -- aparte de otras cosas, pero en el sentido de ambrosía- será una botella de Whisky en la despensa y una botella de champagne en la nevera.

Supongo que me gusta por razones sentimentales (sí, soy un sentimental): mi abuelo Miguel lo tomaba en las rocas, antes de la comida. Le gustaba el escocés (Chivas Regal) y el de Malta (Glenfiddich). Muchas veces lo ví levantarse del piano de cola para ir hacia el carrito de bar, servirse un medio vaso y ponerle hielo. A veces, si hacía calor y estaba de humor, mi abuela María se acercaba a la sala y le pedía un vaso de highball (aibol como yo le decía) que era lo mismo, pero agregándole un sifonazo de soda a las rocas (el agua soda no venía en botellas comerciales sino que siempre estaba en unos sifones azules que decían "Selzer"; ¿dónde habrán ido a parar?).

A mi papá le gusta el tequila, mi madre más bien bebe vino (ocasionalmente Martinis, pero no de ginebra, sino de vodka) y a Mónica no le gusta el whisky, por lo que las botellas que a esta casa llegan, habitualmente las compro yo o si nos las regalan, por default me tocan a mí.

Eso está bien. Casi nunca bebo. Y casi nunca bebo vino.

Con el paso de los años, esta afición ha ido adquiriendo ciertas modificaciones y características y acabó por convertirse en una de esas cosas por las que se me identifica fácilmente: por ejemplo, si salgo a casa de alguno de mis amigos (as), sé que lo que me van a ofrecer para beber es whisky. ("¡Mi vida!" me dice Hanna cuando le llamo para confirmar mi asistencia a su mesa: "¡Ya compré whisky!")

Como dije, soy un sentimental. Fue por mi amiga Marcela, que comencé a tomarlo mezclado con Ginger Ale (así es como más me gusta). Y comencé a tomar Bourbon, porque la noche que conocí a Lusin y Jack, eso es lo que bebimos (algo de culpa tendrían otros escritores antes que nosotros) en bares de Madrid. Las rocas, me recuerdan a mi abuelo, que solía hacerlas tintinear mientras agitaba el vaso con la mano, de manera circular, mientras hablaba.

Bebo whisky cuando estoy muy contento.

Algunas veces (menos), lo bebo si estoy tristeando.

Lo bebo mientras escribo.

O mientras otros me cuentan de lo que escriben.

Casi siempre lo bebo de noche. Como hoy, que está tan oscuro (y tengo mucho qué escribir)

Salud,
sàinte!

shanthi, shanthi, shanthi
.

8 comentarios:

Merce dijo...

Para mi un vodka con limón cuando estoy de fiesta. Y, por supuesto, vinito español; para no fallar rioja.
B7s

Anónimo dijo...

Pues es que así es uno cuando uno es así. Yo fumaba puros Henry Wintermanns porque me recordaban la canción de Ash 'Girl From Mars' que a su vez me recordaba a una ingrata que no merecía ser recordada mas que por dos grandes atributos.

Ahora fumo Te Amo, porque son mexicanos y porque son mejores. En cuanto a bebidas, al leerte, me sorprendí ¿Cómo que el Miguel toma güisqui? Yo traté, se me hacía cool, llegué a pedirlo, pero nunca pasé de los tres tragos. Sencillamente no me gusta.

Por obvias razones compré una botella de JB.. por mis iniciales y por llenar una preciocidad de cristal cortado checo que tengo en casa... pero ahí sigue, ya cuatro años sin darle un trago.

JB

Miguel Cane dijo...

Queridísima Faraona,

Pues ya nos tomaremos un Whisky y un Vodka (como lo hicimos en El Cairo, ¿recuerdas?) cuando brindemos, como nos lo hemos prometido, en España.

B7s de vuelta x 2

Miguel Cane dijo...

Querido Jake:

Pues sí, sorpresa. Y sí, somos sentimentales y tenemos cada recurso memorioso que dios guarde la hora. Eso me pasa con Jack Daniels, que pido para volver a sentirme en esos bares de Madrid o con el Johnnie Walker Black (que nunca pido) porque me recuerda a alguien que me trató mal... y se quedó mal asociado también, qué le vamos a hacer.

Me alegra que el whisky te parezca cool; eso quiere decir que uno también lo es, ¿no? (jua jua)

Y sobre ese JB, pues antes de que me vaya, siempre podemos ponernos una buena bodachera con él. Yo te llevo el tequila.

Un abrazo fuerte, Jake!

Anónimo dijo...

Curioso: también tomo güisqui (ortografía correcta según la Real Academia, ¡pero se ve de la chingada!). Y lo tomo, también, por recuerdos: mi papá lo tomaba y a cada trago hacía cara de fuchi, nunca supe por qué. Hace casi 23 años lo extraño y siento que al verme tomar un buen vaso en las rocas debe sonreír donde quiera que esté. En fin, es increíble la conexión entre lo que bebemos y lo que de por sí tenemos en el pecho "desdendenantes".
Besotes
Julia

Miguel Cane dijo...

Queridísima Jules.

Pues ten, un güisqui (jia jia) en las rocas, a la salud de tu papá y del mío.

Shanthi, shanthi, shanthi.

Mil besos.
M

Patricia dijo...

En mi caso los recuerdos vienen por el lado del vino blanco. Vino blanco que al principio no tenía mayores preferencias, pero ahora va la cosa por el lado del blanco más bien seco. Y como en mi país además tenemos buenos vinos, imaginate.

El recuerdo viene por el lado de mi abuela materna. Cuando mi abuelo estaba internado (cosa que le pasaba cada tanto, padecía del corazón, tal vez hoy no hubiera necesitado tiempos tan largos de internación) ella pasaba siempre con él, pero de noche si yo había ido salíamos juntas e íbamos a un lugarcito en la esquina, donde comíamos algo. Ella siempre pedía vino blanco. Me gusta pensar que eso es algo que "heredé" de ella...

En general yo prefiero las mezclas, pero me acostumbré al whisky en las rocas medio por necesidad: yo antes lo mezclaba con cocacola, pero resulta que a mi esposo (entonces novio) y a mis cuñados eso los hacía llorar casi... entonces tanto me insistieron y tanto lloraron que de a poco empecé a tomarlo. Sin dudas es más noble con el que lo toma (sobre todo al otro día).

Y recientemente (ahí tal vez resulte sorpresivo) descubrí que me gusta el Jack Daniels porque le regalaron una botella a mi esposo.

De todo un poco, como ves...
Salud, entonces!
P.

Boheme dijo...

Cane...cuenta con una botella en los dias que te falte.

Me encanta el whisky.

Pero sabes...no me pasa con agua mineral....curioso o raro...pero me mata con jugo de fruta. Osea que oso no.

Saludos!!

Y algun dia en la ciudad de mexico ojala y se de...nos hechemos unos tu David y pues tu servidor Boheme. Yo llevo las botellas. Jajaja.

Saludos!.

Jose Caro