lunes, 7 de enero de 2008

Honeymoon Suite

Él es un escritor errabundo y se llama Jack Whitman (lo interpreta Jason Schwartzman).

De ella realmente no sabemos el nombre [podría ser Claudia, o Susan o Alexandra, o Jane, o Eva...] (la interpreta Natalie Portman).

Están en la habitación 403 del Hotel Chevalier de París, en pleno Champs Elysées (lo interpreta el Hotel Raphaël *****).

Antes, en otra ciudad, fueron novios. O amantes. O algo -- fueron algo.
Ahora, sólo tienen veinticuatro horas para estar juntos en la habitación, quizá bajo las sábanas, quizá no. Una noche solamente, para reestablecer los lazos o soltar las ataduras; para saber si se aman, o si no se volverán a ver.

Todo esto acompañado por un menú de sándwiches de queso fundido y Bloody Marys.
Y la ansiedad por el día que vendrá después.
Y una deslumbrante vista de París.

Hôtel Chevalier es el 'prólogo' -- por así decirlo- de la nueva película de Wes Anderson Viaje a Darjeeling. Son trece minutos solamente, pero es uno de los mejores cortos que he visto en mucho tiempo: su 'simpleza' engañosa, el ritmo que tiene, todo sirve para involucrar al espectador/espía/voyeur en lo que es la viñeta de dos vidas.

El corto tiene los elementos que son rúbrica en películas de Anderson -- como Los Excéntricos Tenenbaum o La Vida Acuática-: un lugar que aunque parece real es totalmente imaginario, diálogos auténticos y un tanto amargos, vestuario sin época definida, una estupenda selección musical [hace excepcional uso de la balada sesentera Where do you go to, my lovely? del casi totalmente olvidado Peter Sarstedt, poniéndola de moda de nuevo] y un humor que se trata de disfrazar de involuntario.

Natalie Portman (que evoca a Mia Farrow circa 1968 y causó mucha controversia porque es la primera vez que aparece desnuda en cine), luce llena de gracia en su rol como la misteriosa Fille Fatale que le rompió el corazón a Jack (y que probablemente tenga el corazón roto también), mientras que Schwartzman hace una interpretación llena de matices pese a lo breve de la duración.

Esta escena es una pieza clave para entrar al mundo que Anderson planea en su cinta, que se proyecta inmediatamente después. Coloca el tono indicado y revela aspectos de uno de los personajes principales, que lo hacen aún más entrañable.

El cine de Wes Anderson -- de quien he sido admirador desde que vi hace cinco años Los Tenenbaum y un poco más tarde su filme anterior, Rushmore,- es para mi como una caja de sorpresas: siempre hay algo que como espectador me habla directamente, me apasiona, algo que me desconcierta, algo que súbitamente me conmueve y este cortometraje no es la excepción. Después de estar en esa suite de un hotel que existe y al mismo tiempo no, surge la sensación de ser partícipe silencioso en una ceremonia secreta.

Y de eso, de eso es que se trata el cine. De ser cómplice de la historia que se desarrolla ante nuestros ojos.

3 comentarios:

Viviana dijo...

¡Quiero verla! ¡Quiero verla! ¡Quiero verla!...

Linda dijo...

Primera vez por aqui, me encanto el lugar... me invitare mas seguido.
Saludos!

MarianaBec dijo...

Siento que tiene algo de 2046 más allá de que ambas se desarrollan en un hotel.

Saludos