viernes, 4 de enero de 2008

Ring, Ring... (II)

Ring, ring, ring...

-¿Bueno?


- Hola Mami.

-¡Esto sí que es un milagro! ¡Pude haber muerto! ¡Con eso de que tú nunca me hablas!

- Ay no seas así, Mamá... es que ¡tengo broncas!

- ¿Cómo? ¿Y ahora qué pasó?...

- Es que se fue Paquita.

- ¿Pues qué le hiciste? ¿Se fue así nomás?

- Me dijo que ya se iba. Que su papá no la va a dejar trabajar más.

- ¡Ay! ¡Como si fuera hija de potentado, tú! ¡No lo puedo creer! ¿Y qué vas a hacer ahora...?

- No sé, Mamá... apenas tengo tiempo...

- Para qué trabajas. Yo te dije, el lugar de una madre es en el hogar, con sus hijos. Yo crié a los cuatro que son, Claudia.

- Pero tenías ayuda Mamá.

-¿Yo?

- Claro. Tenías a Cata y a Merceditas. ¿No te acuerdas?

- Ah. Pero ya no las hacen como antes. Esas eran muchachas trabajadoras, no como ahora, que todas son unas lagartonas. ¿Te conté del suegro de mi vecina Alejandra? ¡Se fugó con una!

-¿Una...?

- Con la fámula. ¡Qué tiempos, señor! Pero Paca era una buena muchacha. ¿No le pagabas?

- Ay, Mamá... pues ya sabes que desde que se fue Jorge, no ando muy boyante...

- Pues sí. Pero en vez de gastar en cosas superfluas, hay que asegurar el buen servicio, hija. A mí nunca me dejaban.

- Bueno, Merceditas se fue hasta sin avisar...

- No es cierto.

- ... y se llevó un montón de cosas. ¡Salió fardera!

- Tu padre, que le dio una compensación en especie.

- Pero si se llevó tu platería buena...

-¿Por qué siempre tienes que recordarme cosas desagradables? ¡No me tratas como tu madre, más bien parezco tu suegra o algo peor! ¿Qué te he hecho yo?

-¡Mamá, por favor!

-¿Por favor, qué? ¡Nunca me respetas!

- Tú sabes que eso no es cierto.

- Desde que te separaste de tu marido, te desconozco... pareces otra.

- Mamá. ¡Soy otra! ¡No me queda opción! Ahora soy madre soltera.

- ¡Ay, no digas eso! ¡Tú no eres madre soltera!

- Mamá. Si yo soy la única que puede cuidar a mis hijos, soy madre soltera.

- ¡Eso jamás! ¿Dónde están los valores que tu padre y yo les inculcamos? ¿En qué fallé yo? Ve a tus hermanos, como Caín y Abel por quítame estas pajas y tu hermana, casada con ese borrachote. ¿Qué hicimos mal? ¡Y tú diciendote madre soltera, por el amor de Dios!

- Mamá... Por favor échame una mano...

- Ah, claro. ¡Ya salió el peine! ¡Tú nada más me hablas cuando necesitas algo!

- Yo no, tus nietos.

- A los niños no los metas en tus líos, Claudia.

- ¿Sabes qué? Tienes razón. No te preocupes. Ya veré cómo le hago.

- ¿Qué me quieres decir con eso?

- Lo que dije. Voy a poner un letrero en la puerta.

-¡Pero cómo se te ocurre! ¡Es como una invitación a meter ladrones a tu casa!

- Pues ¿qué quieres que haga, mamá? ¡Trabajo para mantener a mis hijos!

- Eso no pasaría si no fueras divorciada, mijita.

- Pues sí, pero ya no hay remedio. Jorge me pasa dinero, pero necesito a alguien que cuide la casa y a los niños mientras trabajo. No me alcanza para nada la pensión.

- Pues sabrá Dios en qué te gastas el dinero que se te va como agua.

- Pues en nada. En tener una muchacha que cuide a los niños. En eso, en eso se me va el dinero.

-¿Y qué vas a hacer ahora? Era broma lo del letrero, ¿verdad?

-No. Es que no sé qué hacer. ¡Me urge tener ayuda!

- Haberlo pensado antes.

- Voy a hablar con la de mi vecina. O con la de mi prima Daniela, a ver si puedo sonsacarlas...

-¡De ninguna manera, me oyes! ¡Eso es de vecindad!

-¡Es que no sé qué más hacer! ¡Estoy desesperada!

- ¡No lo estarías si no fueras divorciada!

- Voy a colgar, Mamá.

-¡No me cuelgues!

- Tengo que bañar a los niños. Darles de cenar. Fer no quiere comerse nada, sólo quiere comer galletas. Estoy francamente al borde de la desesperación y tú no me ayudas. Entonces tengo que hacer las cosas yo, a ver si puedo encontrar a una muchacha que trabaje aquí cerca que quiera venirse acá con lo que le pago. Claro, como tú tienes ahora a Juanita, estás encantada. Si es una joya... en cambio yo soy una madre soltera, con una casa que es un chiquero...

- Pero Claudia, no puedes meter a tu casa a cualquier gente...

- No, pero no conozco a nadie que quiera trabajar. Y por lo que puedo pagar...

- Puedo mandarte a Juana unos días, para que te eche una mano.

- No, Mamá. No me hagas favores. Ya veré cómo me apaño...

- Ni hablar. Te mando a Juana.

- No puedo pagarle lo que tú.

- Ya veremos eso.

- Y no sé por cuanto tiempo...

- Lo que haga falta. No lo hago por ti, lo hago por mis nietos.

- No puedo aceptarlo, Mamá.

-¡Bueno! ¡Ahora mismo la mando a tu casa! ¡Ha de estar hecha una desgracia!

- Mi casa está bien. No soy ninguna marrana.

- Ay, qué lenguaje. Qué bonitas contestaciones me das.

- Pues perdóname. Pero no la mandes.

-¿Cómo?

-Que no me mandes a Juanita. No la voy a dejar entrar.

-¡Eso es lo que tú crees! Ahora mismo sale para allá.

-¡Te lo advierto, madre!

- Tú a mí no me adviertes nada. ¡Soy tu madre!

- ... siete... ocho... nueve...

-¿Claudia? ¿Qué tanto rezas?

- Nada. Déjalo así.

- Te decía. Ahora mismo va Juana para allá. Y te prohíbo terminantemente que vuelvas a decir que mis nietos tienen una madre soltera. ¿Qué va a decir la gente?

- Madre...

- Ay hija. Nunca entenderás los sacrificios que hace una madre. ¿Están comiendo bien los niños?

-Sí. Soy una buena madre, madre.

- Claro. Y no puedes conseguir un servicio decente.

-¿Sabes qué? ¡¡¡¡Olvídalo!!!!

-¡Ay qué gritos! ¡Si no soy sorda!

- Mamá, tengo un cerro de ropa qué lavar y planchar.

- No toques nada. Ahora mismo lo hace Juanita. ¡JUANITAAAAAA!

- Mamá, de verdad. No hagas nada, no quiero que...

- Pero Claudia, si no te estoy preguntando. Ahora mismo va para allá. Quédatela el tiempo que necesites.

- Pero, ¿y tú?

- Yo soy un ama de casa modelo. ¡Y guiso de maravilla! No necesito de nadie en mi casa. Yo sola puedo.

- Mamá...

- Ahora mismo le digo a Juana que haga sus maletas y se vaya a tu casa.

- Pero no puedo pagarle lo que tú...

- Que tu padre le siga pagando lo mismo. Al menos, es una mujer bien hecha y de confianza. Me quedo más tranquila de que mis nietos estén a su cuidado mientras tú andas haciendo esas cosas que haces que sabrá Dios qué cosas son.

- No, Mamá, no hace falta que...

*click*

- Bueno. Sabía que tarde o temprano tu método funcionaría, Mamita querida.

5 comentarios:

Viviana dijo...

Ring, Ring... me suena, me suena...no sé con que me identifico más de todo ésto...aunqeu eso de la estrategia no se me da mucho con mi señora progenitora, jeje.

Más bien, debería ser Ring, ring...ringue su...

Ayyyy, que complicada es la vida sin las maids, I know.

Besitos

Dushka dijo...

WOW! Psycho killer - I'm a huge David Byrne fan!

g. neidisch dijo...

Tons la Doña tuvo cuando menos cuatro hijos?
La Claudia está divorciada y cada vez que llama...
Cómo le irá a la otra que está "casada con un borrachote"?
A lo mejor a veces lo que 'timbra' no es el teléfono :)
Je! No quiero ser cruel :p
Saludos!

Jacqueline dijo...

Miguel! I absolutely love reading your posts.

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Cobayo dijo...

Yo por eso vivo en un chiquero...
Saludos don.