martes, 12 de febrero de 2008

Hanna, anoche.

Cuando te conocí, Hanna en 1989, éramos muy jóvenes y los dos teníamos sueños.

(Es natural, a esa edad todo el mundo tiene sueños)

No sabíamos -- ésa es la verdad- si íbamos a cumplirlos.

Anoche, viste cumplido uno de los tuyos. Uno que se había venido posponiendo para nutrir, construir, (incluso amamantar) otros sueños igualmente valiosos y satisfactorios. Pero este, este, la escena, la tercera llamada, el juego de las representaciones, te había estado eludiendo.

Una vez, hace mucho tiempo -- cuánto, no recuerdo- me preguntaste, "¿Será que no puedo?" y yo te dije que sí, que sí podías. Que sí puedes, que sí podrás.

Tengo tantos recuerdos tuyos, como flores los jardines más inmensos. Tengo tu sonrisa y tu ternura y tu ira y tu impaciencia, todo desde el principio de los tiempos -- y en muchos sentidos, ese primer semestre de bachillerato, si bien era el fin del mundo, también califica como el principio de los tiempos, para mí.

Y desde entonces y hasta ahora, estás ahí, preparándote con mucho cuidado para emprender el salto: memorizando, interiorizando, comunicándote con el mundo desde otras perspectivas. Aplicándole a personas imaginarias, tu vida, tu fuerza, tu inmensa generosidad, tu corazón.

Será que por fin estamos incursionando en lo que anhelábamos tanto -- libros, teatro- y ahora por fin podemos tocar lo soñado, las estrellas, tan sólo con extender los dedos.

Así, anoche se dio la tercera llamada y saliste a escena, en lo que fue tu debùt profesional. Estoy muy orgulloso, aunque lamento -- no sabes, de verdad, cuánto lamento- no haber podido estar ahí para verte, para llevarte flores. Sé que toda la compañía dio lo mejor de sí misma, que el material es incendiario, que Juan Mayorga estará muy contento y satisfecho con la puesta en escena de Hamelin.

Ahora, con el primer paso dado, hay mucho más qué hacer, supongo. Ya te demostraste que puedes, que lo haces. Que éste es tu camino. Tú estás aquí.

Y me llena de orgullo y de alegría.

Te quiero, Hanna. Tú sabes, que según el canon fílmico Alejandro Calva y yo somos tus "hermanas" y estoy seguro de que ambos estamos felices de ver cuánto has crecido, de cómo avanzas, con gracia insondable, hacia lo que quieres -- lo que debes- hacer.

Y yo que lo vea.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Darling,

Te quiero y tú estuviste ahí porque eres parte de mi corazón... tu sister es terca y necia así que ya no habrá forma de salirme de este camino. Mil gracias...

hanna

Viviana dijo...

Felicidades Hanna.

Éste es tu camino. Síguelo. No conozco tu talento (lo imagino grande)pero si tu corazón y el cariño que le tienes a MIguel.

Que sea el primero de muchos pasos dados para conseguir tu sueño...

Un gran abrazo

kackerbe dijo...

Miguel,
Beautiful Tribute to a beautiful woman!
Her response was so very sweet...to be a part of her heart.
I see that you two are indeed siblings and will forever remain thus...


xo Kate

Jacobo dijo...

Felicidades Hanna, no se si es la misma que nos invitaste a ver a tu escuela. Saludos!! Jacobo PD. Happy Valentines!