domingo, 20 de abril de 2008

Baltimore

Hacía mucho tiempo que no pensaba en Baltimore.

Y de repente me acuerdo de Baltimore, ocho años después del hecho, porque se parece algo a este finisterre.

En Baltimore caminé solo, y no sabía a dónde me llevaría el destino.
Aquí también camino solo y no sé a dónde me llevará el destino.

La diferencia, reside en que en ese entonces yo estaba a medio hacer. Era un work-in-progress.

Ahora, sigo estando en proceso. Pero soy.

No subo a trenes lleno de confusión. No siento nostalgia cuando pienso en Baltimore. Es parte de lo que me trajo aquí, como un millón de piezas que se juntan, para formar una escalera, que me lleva siempre a otra parte.

Algunos lo llaman el camino a la madurez. Yo no lo sé.

1 comentario:

Viviana dijo...

Oh Baltimore...

Yo también estaba a medias cuando lo conocí. En un día gris y bochornoso.

Pero el recuerdo de Baltimore que se imprimió en mi memoria, fue un barco de la marina griega, cargado de dioses vestidos de marinos, como Richard Gere en mi película favorita de aquel entonces...

Mi mente adolescente dio muchas vueltas ese día, jeje.

Un besito. Te veo pronto...