jueves, 3 de abril de 2008

Papá va a ser Mamá

Permítanme presentarles a Thomas y Nancy Beatie.

Ellos viven en Oregon, en los Estados Unidos. Thomas tiene 34 años (es unos cuantos meses mayor que yo) y es un hombre reconocido como tal por su esposa, sus compañeros de trabajo, su familia y el estado en el que reside.

Thomas tiene cinco meses de embarazo.

Supongo que muchos de ustedes creen que escribo una broma (incluso una de mal gusto), o que no sé de lo que hablo. Tal vez si han seguido las noticias este último mes, hayan oído respecto a este caso. Es posible que algunos se aparten de la página, horrorizados, o me acusen de promover perversiones. Pero si he logrado captar su atención, espero que me acompañen al final de lo escrito, sin morbo, y luego compartan conmigo su opinión ante este caso que, personalmente me conmueve, me maravilla, me asombra y me estremece.

Gracias.

****

La primera vez que supe de Thomas y su inmensa alegría (y enorme sinsabor, que van juntos), fue leyendo el número de abril de la revista The Advocate (una publicación estadounidense que aborda temas de interés gay, en cultura, sociedad, salud, política y etc., creo que sin importar su nacionalidad, es una publicación importante y seria).

Thomas nació como mujer en Hawaii en 1973. Tras un largo proceso decidió reasignar su sexo -- una decisión personal-, con un tratamiento hormonal y una doble mastectomía, mas optó por retener sus órganos reproductivos. "Desear tener un hijo biológico," señala en el artículo titulado Labor de amor, una crónica en primera persona sobre su experiencia "no es un deseo masculino ni femenino. Es un anhelo humano."

Como su esposa, Nancy, debido a una severa endometriosis tuvo que someterse a una histerectomía hace algún tiempo, Thomas decidió que él sería quien tuviera al bebé de ambos. No fue una decisión fácil de tomar, considerando que llevaba más de nueve años sin ciclos menstruales. Así fue que buscaron diversos donantes entre sus amistades más íntimas y Thomas tuvo que cambiar drásticamente su vida (nuevamente) para intentarlo. Los tratamientos de fertilización in vitro fueron costosos y frustrantes en dos sentidos: los primeros se malograron y además, la pareja tuvo que enfrentarse incluso al prejuicio de algunos médicos especialistas en fertilidad, que se rehusaban terminantemente, aduciendo principios morales y/o religiosos, a ayudar a un hombre (porque legalmente y para todos usos y razones, Thomas tiene identidad masculina desde 1998 y él y Nancy están casados con todas las de la ley) a quedar embarazado. Han tenido que buscar mucho para encontrar un cuerpo médico que los apoye.

Sé que suena morboso, que recuerda a esa comedia de dudoso gusto de Schwarzenegger (Junior, que pese a la luminosa presencia de Emma Thompson y la dirección de Ivan Reitman no podía evitar el cliché ramplón) y que a muchos les parecerá absurdo e increíble. La propia familia de Thomas dio muestras de cierta estrechez de miras, cuando perdió al primer bebé concebido: según cuenta el artículo, uno de sus hermanos le dijo que "era mejor que hubiese perdido la criatura. Sabría Dios qué clase de monstruo hubieras tenido." -- Siempre es reconfortante saber que la barbarie empieza en casa.

Ha sido un camino difícil. Han tenido apoyo por parte de la comunidad Lésbico-Gay-Transgénero de Oregon, pero no así muchas facilidades. Thomas ha sido objeto de escarnio y curiosidad morbosa. Seguramente, mientras el embarazo avance y se vaya extendiendo la noticia, gente tan fina y educada como Jay Leno del Tonight Show, o ese marrano tóxico conocido como Perez Hilton, harán eruditos comentarios. Y eso sólo en Estados Unidos. Habrá que ver cómo reacciona el resto del mundo ante el primer hombre (legalmente reconocido como tal) que espera un bebé.

Thomas escribió el artículo para The Advocate, a invitación de Neal Braverman, editor de la revista, precisamente para poder contar su historia a su manera. Oprah Winfrey se ha mostrado interesada en la historia de Thomas y Nancy y los ha invitado a su muy visto programa para que hablen abiertamente del tema, y puedan responder a sus retractores -- que (sin que esto sorprenda), incluyen a diversas cabezas de la iglesia bautista, cristiana, evangélica e incluso episcopal de su país. Supongo que cuando el Vaticano y Herr Die Papa se enteren, también emitirán su escandalizada y "sabia" opinión.

Personalmente, encuentro a Thomas Beatie como una persona muy valiente, por no decir temeraria. Es verdad: el decidir ser padre/madre, no es una cuestión de género (o bien, transgénero). Es una cuestión de amor. Desde aquí, yo puedo decir que lo admiro. Que apoyo su postura y que le deseo suerte en el trayecto. No es fácil ser quien uno es. Tampoco es fácil que nuestra manera de dar y demostrar amor sea aceptada por el mundo. Pero siempre, siempre, es de reconocer lo que se hace para intentarlo y lograrlo. Lo admiro y pido por él y por Nancy.

El parto, por cesárea, ha sido programado para el 3 de julio.
Esperan una hermosa niña.

Y de paso, sin proponérselo, han hecho historia.

3 comentarios:

Liusín dijo...

Otras cuestiones a parte, yo no les daría el premio a mejores padres del año. No me parece bien que vendan su embarazo, su intimidad, de forma tan descarada.

Esa niña ya ha tenido sus quince minutos de gloria, espero que no le pesen el resto de sus días. Ya no va a ser una niña anónima. Va ser la niña que su padre apareció en la tele porque estaba embarazado y a la que sus abuelos bla, bla, bla...

Abrazo

Dushka dijo...

Que chistoso. Sabes que mi hermana incluyo en su blog un link a esta misma nota? Comente en esa misma que si dos personas se quieren, y en ese amor quieren traer a un hijo al mundo, pues en horabuena.

Patricia dijo...

Me parece fantástico desde el punto de vista de la pareja, teniendo en cuenta que para Thomas el tema tiene varias aristas y sin dudas muchas complicaciones (desde el punto de vista fisiológico, quiero decir) que no han de ser fáciles de sobrellevar.

Ahora bien, tengo mis serias dudas con respecto al bien que esto le haga a la niña. Como dicen más arriba, es mucha publicidad, y eso de nacer bajo un reflector no debe ser bueno, en el sentido de tener una vida como la de cualquier niño.

Ya veremos qué pasa con el tiempo.

Besos
Patricia.