miércoles, 7 de noviembre de 2007

Mi identidad secreta

Hoy también es mi santo (y es santo de mi papá).

No digo San Miguel (que fue en septiembre) sino por Ernesto. Porque ese es mi primer nombre -- y mi identidad secreta-, aunque casi nunca lo use.

Ustedes saben, que es casi una regla general entendida que casi todo el mundo tiene más de un nombre propio: Ana María, Juan Carlos, Luis David, Laura Elisa, etcétera, etcétera. yo tengo dos nombres también, lo cuál me ha servido -- aún si no era ésta su función al ser llevado a la pila bautismal- para establecer una división en mi vida o bien, mis vidas.

El primer nombre , Ernesto, lo conocen sólo dos clases de personas:

A) Los que me conocieron en algún momento entre mi nacimiento y los 15 años

o

B) Los que tienen alguna transacción formal que requiere el uso de mi apelativo completo, mediante mi pasaporte u otra identificación. (Estos son los menos)

De ahí en fuera todo mundo me conoce como Miguel Cane y para todos usos y razones, como tal me llama. Y la verdad es que eso me gusta.

Es quien yo soy, en quien me he convertido a lo largo de los años, los muchos (qué bárbaro darse cuenta de cuánto tiempo ha pasado) años que llevo de serlo. De escribir.

Nací Ernesto Miguel (en honor a mi padre y a mi abuelo), pero Miguel Cane es quien yo decidí ser.

¿Les digo una cosa? A veces acabo sintiéndome un poco impostor al usar mi verdadero nombre. Aunque Miguel es mi nombre; aparece en mi acta de nacimiento, en mi pasaporte. Es, en cierto modo, un regalo que me dejó el Miguel que vino antes que yo. El que me enseñó a leer y a escribir. Claro que no es lo único que me dejó al morir, tengo otros legados suyos: algunos se pueden tocar, otros no... pero igual que su nombre, son perdurables.

Hoy día sucede que si alguien, en una calle abarrotada grita "¡Miguel!", seguro volteo, al menos por un momento. Las más de las veces, no es para -- aunque tengo una suerte loca para encontrarme de manos a boca, en restaurantes o tiendas o calles o en el cine, a gente. Algunos son gratas sorpresas, otras son horrendas.

Si alguien me llama por mi primer nombre, mi alter ego (¿o será que Miguel Cane es mi alter ego?), usualmente tiene que acercarse, apersonarse, tocarme. Seguro de inmediato nos reconocemos, pero si no es alguien de la familia, entonces es alguien a quien hace mucho tiempo no veo. Y es, claro, una sorpresa.

A veces, como ahora que escribo esto, creo que Cane y yo somos dos.

Conozco bien esa cara, escucho bien esa voz… sin embargo, no entiendo qué pasa, ya que pese a todo, los dos no somos el mismo, aún si los dos conforman partes iguales de este personaje que va por la vida diciendo que es yo.

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Mañana: no se pierdan un nuevo episodio pleno de pasión y dramatismo de la gustada radionovela Castígame con besos, protagonizada por Anita Lava Latina y Juan Pérez De Sade... ¡se va a poner bueno! ¿Qué pasará en la trágica vida de la pobrecita Margarita Masoca...? Para saberlo con pelos y señales, sintonízennos mañana, en este mismo blog y a la misma hora! Ya lo saben, un programa presentado por Leche La Real, Jabón Mono y Vulvona...

Y también mañana: un nuevo capítulo de Finisterre, la novela secreta y por entregas que podrán leer haciendo click aquí.

8 comentarios:

doña Jimena dijo...

Estimado Señor Ernesto (Miguel a secas):
1.-Muchas felicidades!!!
2.-Topo Gigio rocks.

doña Jimena dijo...

"Castígame con besos"... please!

Champy dijo...

Cabron.
Algo hay.
Crees en....

He pensado creido sentido inetntado.....

Yo elegí ser el Champy.

Pero nací Luis Bernardo.

Luis por mi abuelo y Bernardo por los guevos de mi mamá....

Que impresión

luz de luna dijo...

Jajaja, pues yo tengo como 20 identidades secretas, ejejeje!!!
Pero se lo que sientes, a veces no sabes donde dejas "esa" identidad perdida.
Al final de cuantas nos enriquece, te digo cuantos nombres tengo yo? ejem...5!!!!
Nunca sabran cuales!
Jijiji!

J. dijo...

El amigo Wilde ya supo de la importancia de llamarse Ernesto.Otros hemos sabido después de la importancia de que nos lo confesaras en secreto. Felicidades, pues. Y ya sabes que Ernesto viene del germánico "constante, tenaz", así que ponte todo lo Ernesto que en realidad eres y sigue haciéndote con tu nueva vida como hasta ahora.

J.

CRISTINA dijo...

¡¡Me encanta la foto!!

¡¡Y veo imágenes de "TopoGigio"!!

Un beso, Miguel, Ernesto, Cane...

Ben dijo...

Yo soy una de las pocas personas que conozco que sólo tienen un nombre propio, Benjamín a secas, pero Ari Mou y Arimou y arimou0 han sido personas dentro de mí que han tomado personalidad propia en distintas etápas de mi vida.
Es complicado, tu me entenderás, pero es divertido las reacciones que puedes obtener cuando lo explicas a extraños. Jaja

Un beso y felicidades

Viviana dijo...

Pues cuando Gaby Aguilar se refiere a tí como "El Ernestín", le tengo que preguntar ¿el quién?
Un beso