sábado, 3 de noviembre de 2007

Treintaytantos

Cuando iba a cumplir 30 años, pensé que -- tal vez como por arte de magia- iba a tener todas las respuestas a las preguntas que me había venido haciendo a lo largo de los días y las horas.

La verdad es que en ese momento de mi vida había llegado a un punto en el que todo lo que había hecho en mis veintes -- publicar relatos, sacar de la nada una carrera como periodista, consolidarla aún pese a terribles momentos bajos (quedarme sin trabajo de la noche a la mañana varias veces, volverme freelance por necesidad, ante el escepticismo general y hasta propio), conocer a figuras que siempre había admirado antes de que se volviera una ocurrencia casi común, conocer a gente definitiva en mi vida, y un largo etcétera- me parecía importante, pero similar a un par de zapatos que se usan diario.
Quería algo más... pero no sabía qué.

A los treinta, esperaba saberlo todo, o al menos tener una idea.

Pero cuando cumplí treinta, descubrí que en realidad, no sabía nada.

A los treinta, comenzaron a cambiar las cosas sin que me lo imaginara. No pensé que fuera a conocer más gente que importara en mi vida y sucedió de repente. Conocí ciudades, publiqué libros de verdad, dejé el nido, comencé a crear mi propio hogar y a tomar mi trabajo realmente en serio.

Esto no vino sin pérdidas -- algunas profundamente dolorosas e irreparables, otras necesarias- y la recompensa fue insospechada.

Despertar en mi propia casa, en mi propia cama.
Caminar por una ciudad donde no había vivido antes y de pronto, saber que no voy a perderme.
Cocinar para mí.
Ver el amanecer sobre el mar o ver el anochecer en Roma.
Ver a mis amigas convertirse en madres, a mis amigos en padres y amar a sus hijos como propios.
Ser cómplice y mago; frotar una espalda o tomar una mano cuando hace falta, o sólo porque quiero.
Sentarme a escribir una larga carta de mi puño y letra en un café de Venecia, comprarle a mi madre unas perlas en San Francisco, ver a mi hermana sonriéndome en la nieve. Hablar con mi padre... hablar con mi padre como nunca le había hablado a nadie, mientras sentía que algo se desprendía de mí, como una capa de mugre, de cenizas, para poder mirarlo después en un aeropuerto, como mi padre, no mi antagonista. Y yo, como su hijo.

Y eso fue desde los treinta.

Mi vida cambió (supongo que para bien) desde los treinta.

Me he reído muchísimo, he amado muchísimo a muchísima gente y me he condolido y llorado y he metido la pata y he hecho cosas buenas y (me temo) que también cosas malas.

Y ¿saben? Sigo sin muchas respuestas. Donde algunas se materializaron, otras preguntas aparecieron también y no sé las respuestas... y no me importa.

Tengo treinta y tres años. Y tengo un círculo de afectos estrecho y cálido, que me llena de alegría. Me he ido haciendo responsable de mi vida y ellos me han enseñado (aún sin saberlo) cómo hacerlo.

Me levanto en la mañana y miro al mundo siempre como por primera vez y tengo preguntas, siempre tengo preguntas. Y estoy seguro de que si un día llego a viejito y vuelvo la vista atrás, me encontraré conque todavía las tengo.

Pero tengo vida para encontrar respuestas. Ojos para ver, oídos para oír. Siento y aprendo de lo que siento. Estoy agradecido, siempre agradecido, por cada privilegio recibido.

Estoy en mis treintaytantos y cada vez más cerca estaré de mis cuarentaytantos... y estoy encantado. Sigo sin saber nada y quiero ver qué pasa.

¿Quién se apunta para acompañarme en el largo recorrido?

13 comentarios:

doña Jimena dijo...

...podemos unirnos a la fiesta de algún bar-jacal en la playa?!!! (Si, si, si... please?)

Sebastiana dijo...

Chócalas... bueno, sólo cámbiale la década, pero yay 3! Claro 10 años y todo eso. Pero 1974-1984, podemos ser como twins del cuarto número de año de nacimiento! bueno, algo así... ya me perdí! Pero yay! Nadien sabe nunca nada!!!! (BTW ya voté!)

Merce dijo...

Me encantan mis 30 (+ 3), es una etapa chulísima. En realidad, todas han sido chulas, pero en esta además se suma la seguridad en ti misma.
B7s

Ben dijo...

30s allá vamos, pero la verdad me da una sensación rara nada más pensar que ya casi los alcanzo. :/

Besos my dear

Cuquita la Pistolera dijo...

Yo esta semana tendré 32!!!! También he sufrido y llorado mucho pero amo intensamente, soy feliz, así que bienvenidos más años pues!!!

kasi_siempre dijo...

Hola Cane, soy Ana y vengo rebotada desde el blog de Ben a instancias suyas. Es cierto que tienes una página estupenda -lo poco que he visto-. Espero que seáis campeones -ambos- del certamen ese en el que andáis metidos. Te visitaré más veces.
Por cierto, yo tengo "taitantos" y tampoco sé nada de nada, cada día sé menos. También tengo trastornos y episodios de tristeza como ese que narrabas hace unos días, estoy segura que podemos con eso y con más, pero se pasa muy mal ¿verdad? Uno no sabe si realmente se está volviendo loco, si le toman por loco, si es un cuerdo disfrazado de loco, o si se está muriendo poco a poco... Lo cierto es que la experiencia no puede ser más agobiante de lo que es, aunque esté plena de emociones y sensaciones.
Un besillo, Cane. Encantada de conocerte

Dushka dijo...

Me apunto.

Viviana dijo...

Lo cierto es que conforme pasan los años vas poniendo las cosas en perspectiva y te das cuenta de lo complicadas que hacías las cosas en años anteriores, jeje.

Un beso amiguito

Senses & Nonsenses dijo...

pero es tu cumpleaños?
tengo problemas con el ordenador, sólo me deja estar conectado cinco min.
cuídate, ya hablaremos.

un abrazo.

Champy dijo...

Cumpliste años????

Que incluye el acompañamiento???

Unicornio dijo...

O sea, ¿encontrándole más gusto a la vida con los años, o más gusto a los años con la Vida?

Es emocionante encontrar respuestas, pero (si vuesarcé acepta una humilde sugerencia del chivo con ausencia de un cuerno que esto escribe) creo que es aún más apasionante buscar por el afán de buscar, que por el de encontrar (perdón, Jorge Luis, por el semiplagio). Lo primero implica una sana e Infantil (en el sentido de asombro por la vida, no en el sentido peyorativo de "puerilidad" con el que ofendemos a los inteligentes niños) Curiosidad; lo segundo, una afirmación de "segura estabilidad" a nuestra perenne inseguridad adulta.

Es bueno llegar a los treinta. Espérate cuando arribes a los cuarenta. ¡N'ombre, nos reímos en los 50-tás! Aaayyy, qué recuerdos! Parece que fue ayer cuando cumplí mis primeros 90 añitos, jejeje!

Cuídate mucho, y felicidades por el arribo a la edad dorada de los TAS (i.e., treinTAS, cuarenTAS, cincuenTAS, etcéteraTAS...).

Abrazos afectuosos y cumpletreintaytreseros del


"longevo" Unicornio.

Anónimo dijo...

Los 30 son, insisto, LA DÉCADA PRODIGIOSA.

Patricia dijo...

Me apunto, aunque yo ya estaré por los... más vale ni pensar...

Me gustó estar en los treintas, fue una década de concreciones, de pérdidas también; no hace mucho estrené la siguiente década, y hay días en que me siento bien en esta piel y otros en los que me preocupo, por sentirme como en "la segunda parte" de esta historia (la mía).

Lo que prevalece es lo de sentirme bien, porque hasta ahora esta década (prodigiosa o no) también trajo la concreción de algunos sueños.

Besos
P.