martes, 27 de noviembre de 2007

¡Al fin solos!

A todo esto, ahora que ando con el corazón y la cabeza como montaña rusa, hay algo que me sorprende, cuando después de tanto tiempo, volví no sólo a ver, si no a convivir con, mis padres.


Y esto fue darme cuenta de que, por primera vez en treinta y tres años, están viviendo solos, dedicando su tiempo específicamente a sí mismos. Ya no son hijos de nadie, ni son papá y mamá -- que bueno, sí, lo son, pero ya no dependemos de ellos- sino que son Consuelo (aunque sé que por mucho prefiere su primer nombre: María) y Ernesto.

Ha sido una curiosa evolución: de 1972, cuando se casaron y vivieron solos en su primer pequeñísimo hogar, a 1974 cuando nací yo, para hacerles "mosca" y nos mudamos con Miguel y María, a 1981, cuando Miguel hizo mutis y Mónica hizo su primera aparición, a ser cinco con la abuelita hasta que se fue apagando poco a poco, al día de hoy, a tres días de que la familia vuelva a cambiar

Los veo juntos en armonía, aún cuando de pronto y del modo más natural discuten y se arreglan. Están en un mismo barco y tratan de llevarlo a un puerto próspero.

Papá es muy protector con mi madre, cuida su salud, vigila que siga su tratamiento con una calidez que, evidentemente, conmueve a quien lo ve cuando él cree que no lo ven.

Ella también lo proteje y lo cuida, aún cuando él no se da cuenta. Como cantaba Patsy Cline: "sometimes it's hard/to be a woman..." pero mi madre se quedó a su lado. She stood by her man.

Apostó por él y creo que no está del todo descontenta con las ganancias (léase: nosotros).

Están solos ahora: tienen todo el tiempo del mundo para dedícarselo. Salen a caminar por ahí, a contemplar las estrellas; si tienen ganas de cenar fuera, salen. Si quieren levantarse tarde, así lo hacen. Se toman de las manos cuando caminan.

Mis padres ya no son exactamente jovenes y me angustiaba, cuando me fuí de aquí como expat a mi rincón cerca del cielo, que estuvieran solos, en un lugar desconocido, quizá incluso inhóspito.

Pero no hay razón.

Han encontrado su lugar en el mundo y siguen enseñándome, aún ahora, que no hay adversidad que pueda con ellos por demasiado tiempo.

Este es su segundo dèbut como pareja y lo han aprovechado al máximo.

Supongo que podrían tomarse de una manera fácil como "ejemplo" pero no creo que lo sean. No son una excepción a la regla. Ni tampoco son un matrimonio modelo -- no creo que semejante cosa exista, aún si admiro a muchas parejas casadas que conozco-, pero creo que se quieren.

Y eso me da un poquitito de esperanza.

5 comentarios:

Champy dijo...

Bonito.

Lo más maravilloso es la esperanza que te inspiran.

Dichoso tu.

blog de respuestas dijo...

Hola Don Cane,
quiero agradecerlo su colaboración en mi tarea, ya repartire la calificación entre todos, jeje.
mil gracias y su blog es muy bueno
Caro

Patricia dijo...

Qué bonito, y claro que da esperanza.

Ojalá pudiera contar algo parecido sobre mis padres y su nido vacío... No es falta de cariño (ni que estuviera cantando ahora, yo...) sino algo bastante más complicado.

Nadie pide una convivencia perfecta, pero sí es bonito que hayan encontrado su forma de convivir solos, empezando otra vez.

Besos
P.

Merce dijo...

hola cariñete voy a ponerme al día que hace un montón que no me paseo por aquí.
B7s

New Pop Kitchen Show! dijo...

supongo que si para ellos fue difícil vernos crecer y dejar en el nido, para nosotros es es difícil crecernos y verlos a ellos crecer (envejecer) en el nido que una vez habitamos todos.

disfruta la oportunidad que tienes de seguir aprendiendo de ellos, hay quienes ya no pueden hacer más que recordarlos.

a aprender y a crecer! aunque duela!