sábado, 17 de marzo de 2007

Mundo en miniatura


Aquí pueden ustedes verme jugar con mi sobrino Cristóbal.

Él nació en julio de 1999 y es un niño sumamente amado, y muy deseado por sus padres, Alejandro y Diana.



La sonrisa de Cris es especial, porque es la más auténtica que me he encontrado. No porque los otros niños las inventen, o las muestren de manera artificiosa. La sonrisa de Cristóbal, como todo él, es especial porque brota de un mundo en miniatura donde no existen las tribulaciones del mundo como nosotros lo conocemos. Su mundo es suyo y son pocos los que han entrado a él, por bolición suya.

Me honra estar entre ellos, cuando lo veo y me regala su sonrisa y un abrazo. Y entonces, abre la puerta de su small world, y yo entro en él.

3 comentarios:

Ben dijo...

Parece que tienes intenciones de qerer cocinar al pobre niño. Jajajaja.

Como quisiera nunca haber salido de mi mundo en mi miniatura.

Saludos my dear

Mario dijo...

Hermosa foto: así son los chamacos, te consideran inocente antes de que se demuestre lo contrario, mientras que los adultos procedemos al revés...

Miguel Cane dijo...

Dear Ben,

No, no. Yo a los niños me los como con mostaza y sauerkraut... jejeje.

Lo cierto, es que aunque Cris no deje nunca su mundo en miniatura, siempre habrá un nexo. Y eso vale más que cualquier otra cosa.

Un abrazo.
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Querido Mario:

Sí. Es una foto hermosa.
Cris es un niño hermoso.

Él tiene Asperberg, así que entrar a su mundo, para mí, es un gran privilegio. Y hace que lo admire.

Y que (como a sus padres y a su hermano, Esteban, el mayor de mis sobrinos) lo adore.

Un abrazo.