viernes, 16 de marzo de 2007

Te quiero


Son dos palabras que a veces pueden sonar como una sola, según la rapidez con que las digas. Te quiero. Tequiero.

A veces son las palabras que más trabajo te cuesta decir, o que saltan de tu boca sin pedirte permiso. Todo depende. Porque además, y esto lo saben bien, no todos los te quiero significan lo mismo y no todos se pueden decir del mismo modo a las mismas personas. Creo que a la persona a la que más se lo digo es a mi madre. Muchas veces incluso sin darme cuenta. O bien, nos hemos montado una rutina como de cabaret:

Entro a la cocina. Mi madre ocupada.
Yo: - Te quiero mamá.
Ella: - Muchas gracias, qué amable.
Pausa.
Yo: -¿Mamá, me quieres?
Ella: -¡Dios me libre!
Yo: -¡Soy tu hijo! ¡Te lo exijo!
Ella (a duras penas conteniendo la risa): -¿Quién dijo tal cuete? ¡Si te trajo el Pato Lucas!(o el lechero, o el barrendero, o lo que sea, varía con el tiempo)
Yo: -¡No me importa! ¡Te acusaré con los derechos de los niños! (esto les dará una idea del tiempo que llevamos haciéndolo)
Ella: -Te quiero, hijo.
Yo: -¿De aquí a la luna?
Ella: -¿Por qué la exageración?
Y termina el show conmigo abrazándola. Claro que ahora no parezco un koala pescado a un árbol, sino un cachalote aplastante.

No sé cuántas veces he dicho esas palabras. Muchas. A veces con más sentimiento que otras y ciertamente con más frecuencia de las que me ha tocado oírlas. Hay gente a la que le cuesta muchísimo decir "te quiero", aunque lo sienta. Y eso es algo que aprendes a respetar, con el tiempo. Tampoco necesitas que te lo digan todo el tiempo: tú lo sabes, lo intuyes, lo entiendes. Es algo tuyo y lo que es tuyo, siempre vendrá a tí.

Lo que no he dicho mas que una o dos veces, es la oración compuesta por otras dos palabras. Esa oración la tengo reservada para decirla cuando de verdad la sienta. Y hace tiempo que no ocurre. Tampoco tengo prisa. Para mí el reloj corre de manera diferente. Acaso con pausas, ¿quién lo sabe?

Lo cierto, es que nunca me privo del poder decir te quiero. Y siempre lo digo porque lo siento. Nunca le he dicho a nadie a quien no quiera, que es así. Alguna vez, conocí a una señora tal, que se hizo amiga de unos amigos y con quien tuve trato un tiempo. Ella era muy perceptiva y me decía: "tú no me soportas". Yo traté de ser condescendiente (cosa que me da mucho asco cuando tengo que hacerlo, pero prefiero eso a ser innecesariamente cruel o crítico con alguien que no tuvo las mismas ventajas que yo. Un poco lo que aprendí del primer párrafo de El Gran Gatsby), pero ella insistió: "Tú me toleras, pero no me quieres."
Hoy, algunos años después y con distancia, me doy cuenta de que tenía razón y que un instinto me decía con veracidad que no era alguien de fiar, ni tampoco alguien que valiera la pena querer. Le hizo daño a gente a la que sí quiero y, a su manera, quiso (o mal quiso) a gente con la que perdí el contacto. Así es esto y como la rueda de la fortuna. Tampoco es tan importante.

Hasta eso, mi olfato no me ha fallado. La gente a la que quiero de verdad (y que sabe que la quiero), la quiero con todo lo que tengo y es espontáneo. A veces el cariño se nutre con el trato, sí, pero ese mismo trato no se daría si no hubiera ese "algo" que te dice: esta persona sí. De aquí eres. ¿Qué sabemos de esos misterios de nuestros afectos? ¡Nada! Sólo existen. Son.

Hoy, si pueden, o les da la gana, hagan un experimento muy simple. Lleguen a donde esté alguien: un amigo, su padre o su madre, su pareja, su hijo, su hermano o hermana, y díganle: te quiero. Así de simple. Nada complicado.

Decirlo no hace que se nos escueza la lengua... y nos recuerda lo feliz que nos hace.

Si no quieren hacerlo, tampoco es manda. Yo, justo ahora, ya lo hice.

13 comentarios:

Merce dijo...

Está muy bien decir TE QUIERO pero si utilizas mucho esas palabras como que pierden fuerza y si las utilizas poco, casi que peor. Recupero la frase "en el término medio está la virtud" y ese "término medio" ¿dónde demonios está?
Pues sabes qué que cuando nos apetezca decirselo a alguien hay que hacerlo, sin pensar.
B7s

Miguel Cane dijo...

Pues eso.

Yo lo hago cuando me apetece.

Y ahora me apetece, así que anda.

Cariños, Faraona, Perla del Nilo.

Senses & Nonsenses dijo...

a mi tb me cuesta mucho decir esas dos palabras, y suelo desconfiar de aquellos que las sueltan muy alegremente. querer es una palabra muy fuerte... y solemos confundir el placer con el deseo, y el deseo con el amor.

un abrazo.

insisto en lo de la paternidad...

Nyman dijo...

Te quiero Canito...=)

Ben dijo...

Yo tambien te quiero my dear :)

Arkturo dijo...

que bonito, eso del amor.

y más en medio de todo este caos.

Miguel Cane dijo...

Senses,

Ahhh... semántica, semántica.

En España, decir "te quiero", por lo que entiendo, no significa lo mismo que aquí. Aquí, esa connotación se le da a esa frase de dos palabras que yo no uso. Será que por cultura popular nos enseñan desde niños que el amar y el querer no son lo mismo. Son más bien como hermanos gemelos, Cástor y Pollux, por así ponerlo.

De todas formas, quizá lo que debí decir es que no dices "te quiero" tan alegremente. Lo dices cuando te lo indica algo importante por dentro y se lo dices a quien realmente debes, o eso sientes al menos, decírselo.

Y eso. ¿No te digo? Hermanados y a la vez separados por un mismo idioma.

Un abrazo hasta Babilonia, O.

Miguel Cane dijo...

Davis,

¡Y yo a ti!

(Y lo sabes)

Abrazos.

Miguel Cane dijo...

My dear:

L I K E W I S E.

o sea

Iguanas, Ranas.

:)

;P

Abrazos

Miguel Cane dijo...

Arkturo:

Recurro nuevamente a mi argumento anterior, y ahora más explicado a alguien mucho más joven:

Es cierto que el amor es muy bonito.
Pero creo que el amor y el cariño, aunque hermanos, no son exactamente lo mismo.

Y sobre el caos...
... sí. Pero el caos también puede ser bello.

Un abrazo hasta Little Missantla.

Ben dijo...

aaah, ser joven, inguenuo y creer que el amor es bello! Jajajaja. Me rehuso a crecer!

Mario dijo...

Uno se hace rutinas con la gente que quieres. Yo tengo las mías propias. Y como se extraña cuando ya no tienes a tu partner para hacer esas pequeñas rutinas de todos los días en las que se expresa el cariño profundo y sincero... Ojalá el cabaret y nuestras rutinas nunca bajarán la cortina... Un abrazo, querido Miguel, que se le quiere y se le quiere bien...

Miguel Cane dijo...

Mario,

Ojalá. Y por mí, toda vez comenzada la función, es función corrida, con permanencia voluntaria.

Y sí, es correspondido. Y se le corresponde bien, mein freund.

Un abrazo (o varios, qué demonios. Who's counting?)