jueves, 13 de septiembre de 2007

Primer día de escuela

Ayer fue el primer día de clases de Candela.

Sus padres, Julián y Coqui, estaban tristísimos, inconsolables, desde antes. Les llamé por teléfono el lunes para saber cómo iba el plan de llevarla al colegio por primera vez y el pronóstico era que estaban "devastados" ante la idea.

Por un momento, recordé aquella tira de Mafalda, en la que sus padres dicen "¡Tenemos una hija que ya va a la escuela!" y acto seguido, se veían momificados. Pero en el caso de mis amigos no es eso. Lo que sucede es que Candela es su única hija, como es natural, no quisieran ni siquiera que la tocara el tiempo; por lo mismo, ambos tenían cierta ansiedad de dejarla en un espacio completamente ajeno por tantas horas, sin la presencia de ninguno de ellos.

"¡Pero ella tiene que conocer el mundo!" dije yo.

Pues sí, pero igual se les partía el corazón, afirmaban.

"Pues no dejen que ella se de cuenta. Déjenla que sea ella quien decida si la experiencia es placentera o difícil... ¡no la van a poder tener en casa hasta que tenga treinta años! ¿Verdad?"

Julián me llamó malu y luego me dijo que, aún con lágrimas o no lágrimas, cumplirían con su cita con el sistema educativo nacional.

Así pues, les llamé después del primer día de clases, para saber cómo le había ido a la enana en su aventura. Y resulta que la más fresca y lozana ¡resultó ella! -- de hecho, me dice Julián, sólo lloró un poco a la entrada y eso fue porque había otros niños que lo hacían: si no los hubiera visto, ciertamente no los habría imitado.

Ahora resulta que Candela, a la que aparentemente antes le daban miedo los demás niños cuando los veía en el parque y le costaba trabajo acercarse y relacionarse con ellos en grandes números, ahora le ha encantado la escuela. De hecho, ya tiene un par de amiguetes: Pablo y Paula. Y tiene muchas actividades, deberes y hasta canciones para aprenderse.

Y ahora son sus papás los que de repente se encuentran con un determinado número de horas en las que Candela ya no es el foco de atención. Dice Julie Andrews que tendrán que asimilar poco a poco el shock -- en mi tiempo, no sé si mi madre o mi padre tendrían shock cuando yo comencé la escuela [precisamente hace treinta años]- pero que si su heredera y perla legítima está contenta, ellos también lo estarán, gradualmente.

Me pregunto si dentro de algunos años, cuando ya esté en otra escuela, en otro grado, quizá cuando tenga hijos propios (si los llega a tener), la Candela recordará este día y lo que significó, ya no sólo para ella, sino para sus padres. El cambio tan drástico en una casa y tres vidas.

No lo sé. Pero lo que sí sé, es que estaba feliz y con muchas ganas de volver a clases hoy... y así, un día tras otro y otro más... la senda que no se puede evitar.

Baldosas amarillas, cariño.

11 comentarios:

Miguel Barrero dijo...

No me imagino yo a Julie -tan fortachón él, tan macho, tan bravío- llorando como una Magdalena. Eso sí, hay que reconocer que su hija es mucho más guapa que él.

Anónimo dijo...

Querido Miguel, siempre tan gentil y cariñoso. Gracias por tus palabras. A pesar de ser un ser racional (trabajo, estudio, atiendo a mis mayores, etc,etc) y darme cuenta de que mi hija debe vivir en el mundo que le corresponde, no perdono a (no sé a quién) ninguna de las lágrimas que ha soltado y soltará mi hija.
Me sereno, recapacito y pienso: menos mal que puedo llevarla al colegio!, menos mal que, de momento, a mi hija no le falta nada!, ya ves que sesnsata soy y, sin embargo, en estos días no tengo consuelo.
La semana que viene, si no antes, cena en casa. Besos Coqui

Sebastiana dijo...

No recuerdo mi primer día de clases, pero recuerdo muchos primeros días de clases siendo de "nuevo ingreso"... qué miedo!

Yo dijo...

Amiguín: Todos tuvimos nuestra primera vez en muchas cosas, a veces con risas, otras con llantos, pero siempre quedan en un rinconcito de la memoria. Pero nunca nos acordamos de la segunda que muchas veces es más placentera o más dolorosa (fue su caso)
Solo puedo agradecerte (again) todo esto y cuando Ella aprenda a leer (ya lleva dos días y todavía no le enseñaron, esto no pasaba antes) lo verá y seguro que estará encantada.
Por cierto ¿recuerdas como te recibió Ella cuando llegaste a McDonalds, y la siguiente vez?, aún así sé que (También) te quiere. Besos y abrazos.
PD.- Sr. Barrero: Si me llegó a debilitarme delante de Ella se iría todo por la borda, así que me porté bien, y estoy de acuerdo con usted en que mi hija es mucho más guapa que yo (y era difícil la tarea, que conste). Un abrazo. ¿sus gestiones moratorias (de morada,vivienda), bien?.
Pd.- Sr. Cane, ¿tendría el honor de moderar mi comentario y aprobarlo y publicarlo?, le quedo muy agradecido.

doña Jimena dijo...

Yo tengo una historia coqueta... mi papá dijo muy decidido "si llora, me la regreso a la casa" y quedó muy decepcionado cuando me meti corriendo a la escuela toda feliz. Cuando uno es joven no sabe lo que le espera, sólo ve libros para colorear.
Ahora si ya no quiero estudiar... y lloro. Le mando muchos saludos y besos Señor Cane.

Miguel Cane dijo...

Don Miguelón:

Pues yo tampoco... pero es que en el fondo, nuestro amigote (lo digo por su talla XXL de bonhomía) es -- como uno, me temo- un sentimental.

Cariños a la Señorita Julia.

Hasta ahora,

Miguel Cane dijo...

Queridísima Coqui...

¿qué te puedo decir? Tu pequeña es un sol, un cielo, un cachito de estrella... y sé cómo se siente que se nos escurra entre los dedos.

Pero qué afortunada ella, de tener padres tan amorosos.

Dichosos vosotros.

Y nos vemos pronto.

Besos.

Miguel Cane dijo...

Doña Sebastiana Bennet:

¡Ay! ¡El ser de primer ingreso! ¡Qué méndigo trauma! -- Lo padecí horriblemente.

Pero luego uno se va adaptando.

Y si no se adapta... pues se aguanta, vive Dios!

(¿fiesta de galletas?)

Besitos

Miguel Cane dijo...

Querido Julie:

Pos ahí tá. Publicado.

Y esa pequeña sabe que yo la quiero. Quizá aún no pilla el concepto de qué papel juego apareciendo/desapareciendo por casa... pero de que sabe que la quiero, lo sabe.

Abrazos, amiguín.

Miguel Cane dijo...

Domitila:

No me chille, que se ve refea trompuda. Es más bonita cuando sonríe, como en su primer día de escuela.

Besotes.

Juliaguiomar dijo...

Primero, felicitarle por su blog.
Después, he visto que vive en España, aun siendo de México. Yo estoy trabajando en un proyecto de internet relacionado con la familia, Acabamos de lanzar una versión privada para tener opiniones, sugerencias... y poder sonstruir algo útil y divertido, y me interesaría que usted probase la aplicación.
Si le apetece, sólo contacte conmigo.
Muchas gracias de antemano,
Julia
jguiomarknd@gmail.com