martes, 11 de diciembre de 2007

Señora Warhol

Desde que la descubrí por primera vez, hace unos diez años, la figura trágico-icónica-y-muy-chic de Edie Sedgwick, me resultó inexplicablemente fascinante.

Supongo que en buena parte, es por la conexión con Andy Warhol (entre 1965 y 1967 fueron inseparables) y por otra, es por el aura de tristeza que suele envolver al mito de esta pobrecita niña rica, también vista como un alma descarriada o un ángel con las alas rotas (bueno, de este modo la planteó la banda The Cult con la canción que le dedicaron a fines de los 80). También algo tendrá que ver, su belleza que resulta irresistible a los ojos.

Edith Minturn Sedgwick, nacida el 20 de abril de 1943, tenía suficiente "sangre azul" en las venas, como para llenar un extenso directorio telefónico, con nombres de finas amistades que contribuyeron a una escena muy específica dentro de la cultura pop: la legendaria Factory de Andy Warhol, que siempre ha sido para mí una especie de binomio ente Xanadu/Hades y cuna de muchas de mis obsesiones temáticas y referenciales.

La relación entre Edie y Warhol ha sido desde entonces y aún hasta ahora, fuente de múltiples chismes y especulaciones.

No faltan aquellos que acusan a Warhol y su freak-show (encabezado por figuras como el fotógrafo Billy Name, el cineasta Paul Morrissey, y la enormísima -- literal y metafóricamente- Brigid Berlin, alias La Duquesa, alias Brigid Polk, gorda timborota, refinada y de la más alta alcurnia, así como una troublemaker extraordinaire, entre otras decenas de groupies y hangers on) de haber arrastrado a la nenorra a un submundo de drogadicción, estupefacción y drama. Hay otros dicen que el radiante carisma de Miss Sedgwick (a la que medio en serio/medio en broma muchos solían llamar Mrs. Warhol en la época en que iba a todos lados tomada de la mano con aquél) ayudó a elevar al artista de las latas de sopa Campbell's a un mundo de más high-society y de este modo, él obtuvo muchísima publicidad totalmente gratis.

Decir quién fue el que rascó más la espalda del otro, es totalmente inútil a estas alturas del poema. Lo cierto, es que entre ambos se dio una simbiosis particular que durante esos dos años los convirtió en una especie de monstruo de dos cabezas. Hay quienes dicen que Edie era lo más parecido a la única mujer que él posiblemente quiso de algua forma similar al amor... aún si su propia miseria emocional (sí, el hombre de la peluca plateada era un genio pero también era la reinita de los emotional cripples) vino a dar al traste con su camaradería.

Después de aparecer en todas las películas sonoras que realizó Andy entre 1965 y 1967, y de convertirse en la primera de sus superestrellas (un término con el que posteriormente identificaría a todo el rebaño de The Factory), Edie conoció a un entonces muy joven Bob Dylan y se involucró emocional y sexualmente con él

No me atrevo a decir que se enamoraron, por dos razones: Edie estaba demasiado dañada de su cabecita y su espíritu como para hacer semejante cosa y todo mundo sabe que él (que presuntamente escribió acerca de ella varias de las canciones de su álbum Blonde on Blonde, entre ellas Leopard-skin Pillbox Hat y la demoledora Just Like a Woman) sólo ha estado realmente enamorado de una persona en su vida: de Bob Dylan.

Sin embargo, la relación entre ambos vino a cambiar drásticamente la dinámica de la dupla Warhol/Sedgwick y fue el factor decisivo para que la chicuela, que ya para entonces se había metido toda su fortuna personal por la vena y en forma de pastillitas, además de ser siempre la que pagaba la cuenta de las opíparas cenas (es una manera de no sentirte solo, invitar siempre a doscientos de tus amigos más cercanos a la mesa) en los mejores restaurantes de Nueva York, se decidiera a cambiar de aires.

En el '67, Edie comenzó a filmar, con John Palmer y David Weisman, un docudrama (hoy considerado de culto) llamado Ciao! Manhattan, que presuntamente, era un día en la vida de un personaje llamado Susan, mismo que ostensiblemente estaba basado en Edie. Sin embargo, durante el rodaje, a la primera actriz se le fue el avión gruesísimo, le prendió fuego a su habitación en el mítico hotel Chelsea -- eso se saca por andar fumando sus Viceroys en la camita- y sufrió una auténtica crisis nerviosa (la número diecinueve de su corta existencia), por lo que sus padres terribles intervinieron y la encerraron en un psiquiátrico de lujo en California

La película terminó de filmarse hasta 1970 y se estrenó, de modo marginal, en 1972. 

Edie se casó en julio de 1971 con Michael Post, que era más joven que ella, y a quien conoció en rehabilitación. La boda fue una última oportunidad de ser feliz, y de hecho lo fue durante algunos meses, hasta que, una noche de noviembre de ese mismo año, mientras dormía, Edie dejó de respirar y murió. Según reza la leyenda, pudo deberse a una sobredosis de drogas, aunque el reporte forense indica sólo un colapso pulmonar.

Andy no envió flores a su funeral.

Que esta criatura tan compleja haya dejado de existir con tan sólo veintiocho años, contribuyó a establecer para ella un estaus de icono. Esto se vio reforzado cuando Jean Stein y George Plimpton publicaron en 1981 el libro Edie: American Girl, una extraordinaria biografía oral que recorre el árbol genealógico de la señorita, así como impresiones de sus amigos, familia y conocidos, retratando un periodo clave no sólo en la vida de ella, si no en la del mundo (está de más decir que Warhol hizo un berrinche mayúsculo con el libro, que lo deja muy mal parado).

Hace poco, se filmó una película llamada Factory Girl, en la que Sienna Miller (en la foto) hace una magistral interpretación como Edie, cuidada hasta el último detalle, mientras que Guy Pearce se convierte, como por arte de magia, en Andy. El trabajo de ambos en la cinta es algo fascinante, como asomarse a una mirada íntima de los dos personajes en una recreación casi perfecta de un tiempo y lugar específicos.

El mito de la Señora Warhol sigue hoy tan fresco como hace cuatro décadas. A mí, personalmente, me sigue llamando profundamente la atención esta figura -- al igual que todo su entorno- y creo que, sin importar cuánto tiempo pase, es de esas luces que nunca se apagan del todo: su mortecina luz sigue brillando en la oscuridad del tiempo perdido.

8 comentarios:

Filiberto dijo...

Hallo Herr Kein;

Está padre el texto, aunque mis ojos se tropezaron mucho debido a las negritas (y no me refiero a las que son discriminadas en Alabama).

Lo que hubiera sido la cereza sobre el pastel, es que como soundtrack de tu página hubieras puesto la pieza "Edie (Ciao Baby)" de The Cult. Para estar a la altura de tu circunstancia, puse dicha pieza para volver a leer sobre la tal Edie.

Saludos desde algún lugar entre Monterrey y Saltillo, donde fabrican casi todos los monoblocks del continente.

merce dijo...

hola cariñete ya te echaba de menos. Espero que todo bien. Yo estudiando como una loca. Voy a seguir leyendo.
B7s

Emilio dijo...

Muy interesante post. Dylan es mi cantante favorito (muy cierto, que sólo se enamoró de sí mismo). Leí que la idea de la película no le gustó nada y que intentó boicotearla, o demandar a la distribuidora, algo por el estilo. ¿Qué sabes?
Saludos.

Viviana dijo...

Pues no conocía a esta mujer. Si que estaba malita de sus nervios ella...

Saluditos.

¿Qué onda con usted?

Sebastiana dijo...

Hi hello!!!

Fui a la job interview... Im freaked out! Ya luego te cuento.

*waves*

Champy dijo...

Efectivamnete, esta nena tenia severos tarstornos de conducta, y es triste que estas celebridades tengan acceso a todo, menos a ayuda.

La adulación las ciega y les impide ver la realidad.

Pero no deja de ser una vida interesante.

Emma Zunz dijo...

¿Qué obtienes si juntas a dos narcisitas (pero auténticamente talentosos) y una mujer histérica y ansiosa?

Ah verdad, ¿Qué dijiste? ¿A Mrs. Warhol/Dylan? Pues no!! a MI!!!! Jajaja!

Podría tomar tu post, cambiar los nombres a discresión por los de mis novios y inafatuations más trágicas y es la historia de mi vida, aunque sin los millones de dólares. Y sin los superlativos de belleza atemporal.

Hace un rato que no me paseaba por aquí. Me gustó el post, y que conste, no es por proyectada. Jajaja!

(¿Estás en México? Deberíamos ir por un café, creí que nunca podría conocerte...)

Senses & Nonsenses dijo...

tenía un post, claro, me ha encantado lo de... andy no mandó flores a su funeral, jajaja.

más abrazos.